DISQUERAS V. MÚSICA EN INTERNET
Muchas listas de regalos navideñas probablemente incluyan el reproductor de música digital, como posible alternativa.
Pero este mundo apenas empieza con la existencia del equipo de sonido, ya que hay muchas batallas tras bastidores en esta industria, que seguramente continuarán durante el año próximo.
Uno de los frentes es el que se refiere al intercambio de archivos de música en internet, pese a la campaña legal que llevan adelante las disqueras.
Actualmente, se puede ver dos puntos de vista totalmente opuestos sobre este tema: las empresas quieren convencer a la gente para que pague por la música que baje de la red; mientras que los consumidores creen que más bien hace falta una nueva forma de hacer negocios.
Tema de control
Ha sido un año de resultados mixtos para la industria musical.
Por una parte, han logrado notable victorias sobre los derechos de compartir archivos en internet; pero por otra hubo escándalos acerca de la manera en que algunas corporaciones manejaron este punto.
Especialmente el programa anti-piratería de Sony BMG, cuyos discos compactos contenían unos programas parecidos a un virus que se instalaban en las computadoras personales.
De acuerdo a Wayne Rosso, director del servicio de música digital Mashboxx, la pésima campaña de relaciones públicas que provocó este escándalo pudiera haber herido mortalmente la nueva iniciativa llamada DRM o Digital Rights Management (gerencia de derechos digitales, según sus siglas en inglés).
El DRM es el mecanismo que ahora se instala en algunos discos compactos que controla los usos del consumidor. El programa puede regular el número de canciones que se puedan descargar, la cantidad de copias que se puedan hacer y el tipo de reproductor a utilizar.
Pese a ello, Rosso pronostica que en 2006 las disqueras deberán empezar a ofrecer productos en formato MP3.
“Antes de que termine el próximo año, seguramente tendremos una empresa experimentando con MP3”, aseguró a la BBC.
Este formato ha sido el principal dolor de cabeza de las empresas del ramo, porque está eximido de todos los derechos y no permite controlar lo que hagan los consumidores con el archivo una vez adquirido.
Además, es el tipo de formato ampliamente utilizado en todo tipo de reproductores digitales, incluyendo el Ipod.
Rediseño
Según Mark Mulligan, investigador de la firma Jupiter, las industrias disquera deberían acostumbrarse a la idea de libre intercambio para atraer así a la nueva generación de consumidores de música digital.
“Todavía hay una alta demanda para compartir archivos digitales y eso no desaparecerá de la noche a la mañana”, aseveró.
Mulligan de hecho cree que en 2006 se verá un crecimiento de las redes clandestinas, en las que la música digital seguirá pasando de manos (o computadoras), pero sin la posibilidad de ser rastreadas.
“Ni siquiera los programadores podrán detectarlas, lo que dejaría a las empresas muy mal”, señaló el investigador.
Este año, en Estados Unidos, las disqueras obtuvieron varias victorias legales. En un caso la Corte Suprema dictaminó que quienes ofrecen el intercambio por internet eran responsables de las acciones de los consumidores con los archivos.
Esto llevó al cierre de varios portales que permitían el intercambio de música digital.
No obstante, todavía no se ha resuelto legalmente la situación de bajar música de la red, lo que permanece todavía en un vacío jurídico.
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