Dolores Barreiro: “Las argentinas son muy lindas pero acomplejadas”
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Espléndida a apenas un mes del nacimiento de su quinta hija, habla sobre moda, política y más en las playas del Este.
Dolores Barreiro paseaba por el zoo de Buenos Aires con uno de sus hijos y sus amiguitos, todos de unos 4 o 5 años. Tenía un vestido corto, lucía sus piernas, las “más famosas de la Argentina”, pero se ocultaba, como todos en un día de sol, detrás de unos anteojos oscuros. Cada dos pasos, no obstante, alguien la paraba para pedirle una foto. Los niños observaban a esta mamá del colegio sin entender: ¿qué tendría de especial? “Ya sé por qué todos te sacan fotos”, aventuró uno de los muchachitos, convencido. “Porque estás muy bien vestida”. Es innegable: en una pasarela o en una tarde cualquiera, Dolores exuda moda y buen gusto, además de ostentar una figura que se mantiene intacta 20 años después de su debut como modelo.
Llegó a Punta del Este con Matías Camisani, sus cinco hijos, Valentino (14), Salvador (11), Milo (9), Suria (4) y la recién nacida Indra, y su mamá. Pasaron todos juntos la Navidad, aprovecharon para ver amigos y participar de algunos eventos. Se hospedaron en el hotel Conrad para disfrutar de una de las mejores vistas del atardecer esteño. Para Año Nuevo Dolores voló al Norte argentino. Quería recibir el 2016 en una de sus ciudades favoritas del mundo: Tilcara, y en unas semanas volver a estas playas. Le gusta más disfrutarlas fuera de temporada, cuando el silencioso oleaje de La Mansa vuelve a ser el protagonista de las tardes.
Dos décadas como una de las modelos más importantes del país le dieron el empuje para convertirse también en empresaria. Con su marca de ropa, Holi, sigue creciendo y espera abrir mercado en el exterior. Ese es uno de los proyectos que la entusiasman. Aunque nunca tanto como la pequeña Indra, a la que dio a luz hace un mes. La lleva a todos lados y cuenta que este año va a ser más tranquilo porque quiere dedicarse a la niña, la gran mimada de la troupe Camisani-Barreiro. Con el cochecito a cuestas, se la pudo ver comiendo por Manantiales y en las playas más lindas del Este, donde su cuerpo sin rastros de un reciente parto impactó a los veraneantes. A Dolores parece no importarle la imagen. Se siente linda y esa es la energía que contagia. Está constantemente rodeada de niños y eso significó para ella un cambio de la cultura de la imagen a la cultura de la familia, institución a la que rinde tributo todos los días. Admite sin pesar que encuentra momentos muy breves de soledad y dedica uno de esos momentos a recibir a La Nación con una enorme sonrisa.
-Se te ve en una etapa de disfrute, aunque nunca dejás de trabajar.
-Es un trabajo maravilloso en el que me fue bien desde el primer día. No me puedo quejar, siempre intenté disfrutar. Después de tantos años una se siente como pez en el agua, creo que se nota. Conozco a todo el mundo y todos me conocen. Esta carrera me dio infinidad de satisfacciones.
-De todo lo que conociste en tus viajes a India, ¿qué es lo primero que querés transmitir a tus hijos?
-Que viajar y conocer el mundo es lo más enriquecedor que hay. Somos muy viajeros y ellos están al tiro para salir siempre. También es importante tener un gran poder de adaptación, que es algo que te salva y te hace manejarte bien ante cualquier situación. Ellos lo tienen.
-¿Hay muchos viajes planeados para 2016?
-Tenemos una bebita de un mes, así que estamos bastante tranquis. Pero el año pasado fuimos a México y a Ushuaia a esquiar, embarazada y todo. Hice un viaje con cada uno de mis hijos.
-¿Tenés momentos de soledad?
-Muy pocos. Tenemos una casa a la que todos los amigos vienen. Somos muy de invitar, los chicos también. En mi casa, en un día de escuela, siempre hay dos chicos más para almorzar u otros que se quedan a dormir. El de cuatro años ya le dijo al padre que quiere hacer una pijamada. ¿te das cuenta?
-¿Qué esperás para el país en este 2016 y del nuevo gobierno?
-Me parece que está buenísimo el cambio y que vamos para adelante. Ojalá que Mauricio pueda hacer todo los proyectos que tiene. Creo mucho en él. Cuatro años es poco tiempo pero 12 es mucho tiempo. No critico a nadie, pero sí tengo confianza en que este gobierno nos traiga la Argentina que todos queremos.
-¿Cómo vivís hablar públicamente de estos temas? ¿Sentís “la grieta”?
-No me gusta mucho hablar. Mirá, hace poco puse en Instagram una foto que sacó mi hermano, que trabaja con drones, del día de la asunción. La puse para mostrar su trabajo, no para mostrar ninguna postura política, porque no es mi estilo para nada. Soy una persona que no hace escándalos, no me peleé con nadie en 20 años de carrera. Pero se armó una pelea en los comentarios, de un lado y del otro. Esta cosa de violencia que está instalada en la gente me parece que es lo primero que hay que aliviar. Una guerra, un resentimiento, una cosa fea como sociedad.
-Y a nivel personal, ¿qué deseás para este año?
-Ver a mis hijos crecer sanos y felices es lo único que me importa. Con Holi estamos vendiendo en el interior y este año el proyecto es vender afuera. Hay pedidos pero todavía no sabemos. Estamos preparados para encarar eso este año.
-¿Qué te gusta hacer para relajarte?
-Cocinar. Hago de todo. El otro día me compré unos moldes de sorrentinos con forma de corazón [risas]. Hago pastas, currys, un montón de comida de la India y vegetariana, porque Matías es vegetariano y yo lo fui. Viajo y cuando como algo que me gusta, tomo nota. Además, tengo una gran biblioteca de cocina.
-Entonces un buen regalo para vos es un libro de cocina.
-Sí, de cocina vegetariana, pero gourmet, lo básico ya lo sé. Juliana López May siempre me manda sus libros, tengo de Dolli Irigoyen, de Francis Mallman. Tenemos muy buenos cocineros en la Argentina.
-¿Qué proponés para la próxima temporada?
-Yo soy de la movida de no plantear colores o texturas, me parece que la mujer tiene que sentirse elevada con lo que expresa con su vestuario. A mí me gusta el color, las flores, la seda, los vuelos, lo femenino. No sé si se usa o no se usa, yo hago lo que me gusta. Se usa todo. Es una expresión tan personal la manera en que te vestís, que ponerte algo que alguien te dijo que se usa es uniformarte. Por eso mis colecciones son atemporales, las podés usar este año o dentro de diez años. De buena confección, de materiales nobles. Lo importante es que te sientas bien.
– La mujer argentina suele seguir de cerca la moda, ¿te parece que debería descontracturarse?
-Me parece que la mujer argentina es muy linda en general, y sí, tiene una tendencia a uniformarse con las demás. Tiene complejos con el cuerpo. Cuando veo a las brasileras, que tienen estacosa más relajada, cómoda con su cuerpo, parecen más lindas. Sería bueno que la argentina se libere de algunos prejuicios.
Fuente: La Nación
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