Dolorosa despedida en Rusia a las víctimas de la masacre
Invadida por el horror y el dolor, la ciudad de Beslan, en la república rusa de Osetia del Norte, comenzó ayer a enterrar a las víctimas de la sangrienta toma de una escuela por parte de un comando prochecheno. Aunque la cifra oficial de muertos llegaba a 338, otras fuentes estiman que podría subir a 500.Mientras una procesión avanzaba hacia el cementerio en medio de un agudo lamento colectivo, otros padres, desesperados, recorrían los hospitales y la morgue buscando noticias de sus hijos. Según las cifras difundidas por el gobierno ruso, casi 200 personas seguían ayer desaparecidas, y los equipos de rescate buscaban cadáveres bajo las ruinas en que se convirtió la escuela, tras la toma de 1.200 rehenes que terminó el viernes en una carnicería tras 53 horas de terror.Aunque el comité de crisis creado por el presidente ruso, Vladimir Putin, confirmó la muerte de 338 personas —sin contar los 30 miembros del comando que fueron abatidos—, el Ministerio de Salud de Osetia del Norte, en el sur de Rusia, estimó que las víctimas fatales son 460, según el diario online Gazeta.ru.Además, 447 heridos estaban internados en los hospitales de Beslan, entre ellos 234 niños. El estado de 58 heridos es crítico, según fuentes sanitarias.La pequeña ciudad de Beslan, de poco más de 35.000 habitantes, era ayer un escenario desolador. Ira Tetova, de 13 años, y su hermana Alina, de 12, fueron las primeras en ser enterradas. La madre no paraba de llorar ante los ataúdes abiertos. Su familia llevaba una foto de las hermanas, que quedaron casi irreconocibles tras su trágica muerte.Con intervalos de 5 minutos las familias y amigos se reunían en la parte nueva del cementerio, en las afueras de la ciudad, que hasta el sábado no era más que campo. Pero con el rápido trabajo de las excavadoras y los voluntarios se cavaron decenas de tumbas.Vecinos y policías ayudaron a cavar fosas donde se improvisaron cruces con estacas de madera blanca. Ayer fueron enterradas más de 20 personas, casi todas según el rito cristiano ortodoxo, la religión mayoritaria en Osetia.Las mismas escenas continuarán durante varios días, hasta que sean sepultados todos los cuerpos, entre ellos los de al menos 150 niños. El presidente Putin decretó para hoy y mañana dos días de luto nacional.Grupos de enfermeros repartían agua y ayudaban a las mujeres que estaban a punto de desmayarse. Dos psicólogos acompañaban cada cortejo fúnebre, explicó un miembro del equipo de emergencias del Ministerio ruso de Protección Civil.Antes de los funerales, los familiares de los muertos se reunieron en las casas de las víctimas. En cada rincón de la ciudad se oían, desde las ventanas abiertas, los lamentos de las mujeres.El Kremlin optó por no enviar a sus representantes a los entierros. En estos días no cesaron las duras críticas contra la actuación de las fuerzas de seguridad en el desenlace de la toma, aunque según la versión oficial, el gobierno ruso no ordenó el asalto, sino que respondió ante una situación que era incontrolable.La pesadilla empezó el miércoles a la mañana, cuando un comando armado entró a la escuela Nº 1 de Beslan y tomó como rehenes a casi 1.200 personas que celebraban el inicio del año escolar. Los secuestradores, poco más de 30, pedían la retirada de las tropas rusas de la república separatista de Chechenia y la liberación de otros guerrilleros presos.La toma terminó el viernes a la tarde, tras un feroz enfrentamiento entre los secuestradores y las fuerzas especiales rusas, que comenzó en circunstancias inciertas. Los rehenes intentaban escapar como podían. Cientos de personas murieron cuando se desplomó el techo del gimnasio, donde habían estado hacinados, sin agua ni comida, durante dos días. Otros murieron por los disparos del comando.Como primera consecuencia política, el ministro del Interior de Osetia del Norte, Kasbek Dsantijev, presentó su renuncia.Hasta ayer, ningún grupo se habría atribuido el ataque. En un principio las autoridades rusas dijeron que los secuestradores serían de Chechenia, Osetia y de la vecina Ingushetia. Pero ahora algunos indicios señalan que no se trató de terroristas chechenos.Los investigadores señalaron además que no serían 30, como se dijo el viernes, sino al menos 32 los atacantes. El subprocurador general del Estado ruso, Serguei Fridinski, señaló que "hasta el momento hemos recuperado los cadáveres de 30 terroristas".El funcionario informó que detuvo a tres personas que estarían vinculadas con la toma. Uno de ellos, según Fridinski, "participó personalmente en el ataque y se ordenará su inculpación".
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