DÓNDE TRABAJAN, CÓMO Y CUÁL ES EL SUELDO DE LOS ARGENTINOS CON EMPLEO
La Argentina cuenta con una fuerza laboral urbana de 15,6 millones de personas. Es el 40% de la población total y tiene un aceptable nivel educativo ya que un poco más de la mitad cuenta o supera los estudios secundarios completos. Pero esta población activa viene creciendo a ritmo lento. En los últimos 3 años aumentó en menos de 200.000 personas por año, cuando antes crecía el doble. En parte, es consecuencia de la desaceleración del crecimiento demográfico posterior a los años 70. Y así, contribuye a reducir la desocupación que, según el último dato oficial, es del 10,1%.
Con trabajo, hay 14,1 millones ya que otro 1,5 millón son desocupados, que no reciben ningún plan social. De los 14,1 millones de ocupados, la amplia mayoría – un poco más del 70%- son asalariados y el resto se divide en cuentapropistas, profesionales o empleadores. Una cuarta parte de los ocupados trabaja en la industria, la construcción y en actividades rurales. El 75% restante se desempeña en las distintas actividades de servicios, como comercio, restaurantes o servicios sociales, educativos o personales. El personal doméstico absorbe el 7,8% de la población ocupada – más de un millón de personas- una cifra mayor que los que trabajan en el transporte, almacenamiento y comunicaciones y cercana a los que emplea la construcción.
Los asalariados suman casi 11 millones, incluidos los beneficiarios de planes sociales. El 45,5% de esos trabajadores en relación de dependencia trabaja “en negro”. Del cuadro oficial de ingresos surge que el ingreso promedio de los 14,1 millones de ocupados, a fines de 2005, era de $ 839 por mes, pero la mitad ganaba menos de $ 600 por mes, con una fuerte disparidad de ingresos. El 30% de los ocupados -4,2 millones- no cubría el valor de la canasta de indigencia de una familia tipo. Y más del 60% -8,8 millones- no ganaba lo suficiente para adquirir la canasta de pobreza familiar.
Con relación a diciembre de 2001, el ingreso promedio de 839 pesos de fines de 2005 representaba una mejora nominal del 45,9%, mientras en igual lapso los precios subieron 74,1%. La diferencia marca que el poder de compra todavía era un 16,2% más bajo que el que existía antes de la devaluación. Si la comparación se hace con la canasta de alimentos básicos, que trepó más del 100%, la pérdida es superior.
El grueso de los 7 millones con ingresos menores a $ 600 correspondía a empleados en negro, beneficiarios de planes sociales con alguna actividad, cuentapropistas y personal doméstico. De los que están en blanco el 50% ganaba menos de $ 900.
Con ingresos de bolsillo inferiores a $1.000 están el sector rural, la construcción, hoteles y restaurantes, que abarcan a casi un millón de trabajadores. Pero se estima que tras la suba del mínimo no imponible y las recientes firmas de convenios, el 20% de los trabajadores en blanco – casi 1,2 millón de empleados- ganará más de $2.000 mensuales.
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