DOS ADOLESCENTES DETENIDAS POR LA MUERTE DE COCUCCIO
Dos adolescentes de 16 y 17 años de edad fueron detenidas en las últimas horas por los agentes de la URI que investigan el asesinato del transportista Sebastián Cocuccio.
Sobre ambas menores recaen las peores sospechas desde que la policía tendría sobrados motivos para creer que son ellas -aunque posiblemente con ayuda de un tercero-, las autoras materiales del bárbaro crimen.
El cuerpo sin vida de Cocuccio -viejo vecino de barrio Roma-, fue encontrado el último viernes en su domicilio de calle Hipólito Yrigoyen 3848. El cadáver yacía sobre la cama del dormitorio con heridas de revólver y evidentes signos de tortura.
En la escena del crimen los agentes de la Seccional 4a. y División Homicidios, también los peritos criminalísticos y médico policial, tuvieron en claro que Cocuccio, de 74 años de edad, antes de ser ejecutado, fue atormentado para que revelara el sitio donde guardaba las llaves de la caja fuerte.
La inspección del lugar reveló además que los ladrones y asesinos debían ser menores de edad: eso dedujeron los investigadores por las huellas de calzado que con la sangre de la víctima quedaron impresas en el piso de la habitación.
La profundización de la pesquisa también habría sacado a luz un “poder” dado a Cocuccio por la madre de una menor afincada en la localidad de Campo Andino. Por el mismo, la mujer autorizaba a su hija para que residiera en la casa de la víctima en calidad de empleada doméstica y persona de compañía.
Después, cuando se vio que esa adolescente había desaparecido del lugar, los agentes de la URI entendieron que no sería ajena al hecho investigado y ayer la retiraron de un establecimiento educativo con una orden judicial.
En simultáneo otra comisión policial buscó y detuvo a otra joven -de 17 años de edad-, en el barrio San Lorenzo de nuestra ciudad, donde se domicilia junto a sus padres. Las fuentes consultadas dieron a entender que el crimen descubierto el viernes se habría consumado el miércoles con empleo de un revólver calibre 32, propiedad del propio Cocuccio.
Los trascendidos acerca de este caso llevan a pensar que ambas detenidas habrían admitido su participación en el cruento suceso y también, que en su descargo, ambas se habrían justificado diciendo que actuaron como respuesta al trato que el hombre les dispensaba.
Por otra parte es de imaginar que el propósito perseguido por quienes torturaron y mataron a Cocuccio fue el de robar unos 500 pesos que guardaba la caja fuerte.
Que la policía cree que alguien más estuvo junto a las menores la noche del crimen lo prueba el despliegue policial que en la mañana de hoy se observó en la zona sur de nuestra ciudad, de modo especial en las calles del Varadero Sarsotti.
Presuntamente, en ese sector de la planta urbana empezó a ser buscada una persona que bien pudo representar un papel principal al momento que Cocuccio fue reducido para ser golpeado y cortado en distintas partes del cuerpo.
José Luis Pagés
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