DOS AÑOS ANTES, EL GOBIERNO SABÍA POR DÓNDE PODÍA INUNDARSE SANTA FE
El Diputado Hugo Marcucci entregó a organizaciones que contienen a víctimas de la gran inundación del río Salado otra prueba que ‑a su criterio‑ acusa al ex Gobernador Carlos Reutemann por la catástrofe de 2003. Reutemann siempre dijo que nadie le avisó. Pero dos años antes, en agosto de 2001, un funcionario de su propio Gabinete: el entonces Secretario de Obras Públicas, Carlos Borras, pasó por el Senado de la provincia, donde reconoció ante diez Senadores del PJ que en Santa Fe faltaba completar el anillo defensivo del cordón oeste, a partir de la zona del Jockey Club. La obra no se hizo y por esa brecha, un martes fatídico, el 29 de abril de 2003, se coló el aluvión que dejó un tercio de la ciudad bajo agua con las consecuencias conocidas: 139 muertos (23 reconocidos por el gobierno y 116 por secuelas denunciadas ante la Justicia) y más de 100 mil personas en el desamparo.
Marcucci encontró en el archivo de la Legislatura la versión taquigráfica de aquella reunión del 25 de agosto de 2001 entre Borras y los legisladores del oficialismo. Admitió que la lectura de algunas paginas lo impactó, así que llamó a las organizaciones de inundados para entregarles una copia certificada del documento y otros antecedentes, por lo que es probable que el dossier termine en manos del Juez que investiga la catástrofe, Diego de la Torre (Instrucción 7ª).
“Uno no termina nunca de sorprenderse por la negligencia con la que se manejaron las obras públicas en la provincia, en especial las más críticas como la defensa contra inundaciones de la ciudad de Santa Fe”, dijo Marcucci. Un introito para explicar su hallazgo: la versión taquigráfica de una visita del ex Secretario de Obras Públicas, Carlos Borras, al Senado el 23 de agosto de 2001. Borras era el número dos del área porque en ese entonces la cartera de Obras Públicas estaba unificada con Hacienda y ambas a cargo del entonces Ministro y hoy Senador por La Capital, Juan Carlos Mercier.
Borras fue convocado a la Cámara para explicar las obras incluidas en el Plan Federal de Infraestructura y entre ellas mencionó una: “La terminación del acceso de la Circunvalación que vincularía el norte de Recreo con la avenida de Circunvalación Oeste”, dijo.
‑O sea, la que va desde el Jockey Club hacia el norte‑, lo interrumpió el entonces senador por La Capital, Julio Gutiérrez, hoy diputado nacional por el PJ.
‑Exactamente. Sería el cierre lateral, con lo que dejaríamos protegida con un anillo completo la ciudad de Santa Fe contra posibles riesgos de inundaciones y toda una infraestructura que resolvería las dificultades que tenemos en el acceso norte‑, contestó Borras.
Marcucci interpretó que la respuesta de Borras confirma que el gobierno de Reutemann ya sabía en agosto de 2001 que el anillo estaba abierto: “Ya sabían que la mala conclusión de la etapa II de la defensa oeste y la falta de la etapa III ponían en un riesgo pleno a la ciudad de Santa Fe de una posible inundación del río Salado. Y sabemos muy bien que si un anillo de defensa no se completa produce el efecto inverso: se convierte en una represa. Es decir, que ya sabían que más que un anillo de protección inconcluso, lo que había en la ciudad de Santa Fe era una represa que, lamentablemente, actuó como tal en los hechos conocidos por todos nosotros el 29 de abril de 2003”, denunció.
¿Usted cree que esto prueba la negligencia?‑, se le preguntó.
‑Acá hay una responsabilidad política clara de no administrar bien. Una negligencia, una ineptitud en cuanto a pensar las obras públicas y desarrollarlas. Este es un elemento más que se suma a otras advertencias de algunos funcionarios en años anteriores acerca de que había que cerrar el anillo defensivo con unos 600 metros (de terraplén) que era el 1% o menos del valor de la obra del tramo II. Esto también fue advertido claramente por técnicos contratados en Vialidad Provincial que, lamentablemente, después sufrieron una persecución y los echaron. Y hasta por un informe de los ingenieros Pablo Brostein, Ronaldo Henning, Haroldo Hopwood y Gustavo Vernet que el gobierno de Reutemann contrató antes de terminar su mandato: ‘La única manera que se hubiera evitado el ingreso de agua a la ciudad es si hubiera estado ejecutado el tramo III’. (ver recuadro). Esto reafirma entonces que hubo un proceder negligente y una incapacidad para desarrollar esta obra pública que hubiera protegido a Santa Fe y evitado la catástrofe‑, contestó Marcucci.
Borras y los ex funcionarios de Reutemann podrán alegar en su defensa que el Plan Federal de Infraestructura que incluía el tramo III de la defensa oeste se desplomó con la fuga de Fernando de la Rúa en helicóptero, en diciembre de 2001. Pero desde la perspectiva de Marcucci, el argumento no alcanza y recordó otro antecedente: “Fue el gobierno de Reutemann el que diseñó las obras y planteó incluso en su momento que si no había fondos nacionales o internacionales para hacerlas, bien se podían hacer con fondos provinciales, como lo dijo el propio Mercier en un diario de Santa Fe el 12 de mayo de 1994”, cuando licitó el tramo II de la defensa oeste.
A criterio del legislador, esa definición de Mercier revela que el gobierno conocía el riesgo hídrico de la zona oeste, más allá del origen de los fondos para protegerla. “Todo esto reafirma que el problema era conocido y no hubo capacidad política ni técnica para determinar prioridades. Y ya se sabe cuáles fueron las consecuencias: pérdidas humanas y materiales que algunos organismos internacionales estiman en 1.000 millones de dólares. Un profundo deterioro, la ruptura del tejido social y una convulsión con secuelas que aún hoy vivimos en Santa Fe.
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