DOS CASOS DE MORDIDAS OFÍDICAS ATENDIÓ EL CULLÉN
Dos personas mordidas por víboras yarará ingresaron el fin de semana en el Servicio de Neurotoxicología del Hospital Cullen para recibir las atenciones correspondientes.
Se trata de dos jóvenes de zona que sufrieron el accidente ofídico cuando se encontraban pescando en la zona de la Costa, cerca de San Javier y Helvecia. Ambos recibieron el suero antiofídico en ese efector de salud y el tratamiento indicado, y evolucionan favorablemente.
El jefe del Servicio de Neurotoxicología, Juan Carlos Langhi, explicó que el primero de los pacientes llegó 24 horas después de la picadura al Cullen y que antes había sido asistido en el hospital de Santa Rosa, adonde no se le había dado el diagnóstico correcto porque presentaba una lesión atípica y los médicos prefirieron esperar su evolución. Pero una vez que ingresó al Cullen se le constató que era una picadura leve, con poca inoculación de veneno.
Por otra parte, Langhi explicó que el otro paciente ingresó -como es lo aconsejable, antes de las 6 horas posteriores a la picadura- más rápido para recibir asistencia médica y se le brindó el tratamiento en forma oportuna.
Respecto de las medidas preventivas, el profesional recordó que quienes frecuenten zonas de isla o el campo no deben caminar descalzos sino ir con un calzado adecuado, como por ejemplo botas de goma de caña alta hasta las rodillas. De esta manera, aseguró, se evitaría el 80% de los accidentes ofídicos.
En relación con los primeros auxilios ante una picadura de víbora, explicó que se debe colocar hielo en el lugar de la mordedura y suministrar un analgésico a la persona picada; llevarla inmediatamente a un centro de salud entrenado en este tipo de accidentes (Servicio de Neurotoxicología del Hospital Cullen, subsuelo de la sala 4, teléfono 457-3357, interno 268); no hacer torniquete ni chupar la herida para sacar el veneno.
Por último, recomendó no llevar suero antiofídico porque éste requiere que su cadena de frío sea mantenida; tener cuidado porque aplicación no es inocua para el paciente y debe tener un control médico; y sólo suministrarlo luego del diagnóstico de un profesional de la salud, quien constatará si efectivamente ingresó el veneno.
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