DOS JÓVENES MUERTOS AL ESTRELLARSE CON UN AUTO
Un auto ajeno, una noche de música y diversión, mucha velocidad y una mala maniobra. La suma de todos esos elementos se transformó en un cóctel mortal para cuatro jovencitos que la mañana de ayer transitaban por avenida Rivadavia a bordo de una flamante cupé BMW. El accidente tuvo características espectaculares y debido a la hora en que ocurrió no causó más pérdidas humanas. El conductor del auto perdió el control del volante y salió impulsado hacia el césped del parque Norte. Allí, tras impactar contra un árbol y dar un par de trompos, el rodado terminó clavado sobre la tierra. De nada sirvió la apertura de los airbag del moderno vehículo para salvar la vida de dos de los jóvenes, uno de los cuales salió despedido del habitáculo, presuntamente al no tener puesto el cinturón de seguridad.
El trágico hecho ocurrió cerca de las 6.30 de ayer. Matías Caposuca, de 19 años, conducía una cupé BMW de color negro -patente DCW630-, “a alta velocidad”, por avenida Rivadavia al 2400 y en dirección al centro de la ciudad. El auto no era de él. Algunos días antes, su dueño lo había dejado en consignación en la concesionaria que el papá del joven chofer tiene en el centro de la ciudad.
Junto a Caposuca, en la butaca del acompañante, viajaba su amigo Nayin Abraham, de 19 años, y en el asiento trasero dos adolescentes de 16 años identificadas como Carla Alfaro y Ursula Notz. De acuerdo a los primeros datos recabados por los investigadores, los cuatro ocupantes del auto regresaban de bailar en un boliche de la zona norte de la ciudad cuando, presuntamente una mala maniobra, hizo que la muerte se les interpusiera en el camino.
Así las cosas, cuando la veloz cupé arribó al cruce de Rivadavia y Santiago, Caposuca perdió el control del rodado y sólo atinó a dar un volantazo. Entonces, “el auto derrapó, chocó contra el cordón de la vereda, subió al césped (del parque Norte), impactó violentamente contra un árbol con su lateral derecho, hizo un giro y se detuvo”, explicó el comisario Daniel Cabrera, jefe de la seccional 7ª de policía, con jurisdicción en la zona .
En la alocada carrera, agregó el vocero, el BMW hizo un giro en forma de U invertida y quedó clavado con la trompa en dirección a la calle, a pocos metros de una cancha de bochas y de unos juegos infantiles que se levantan en el parque y que por la hora estaban totalmente vacíos. El impacto fue tan brusco que Abraham salió despedido del interior del auto (por no llevar puesto el cinturón de seguridad) y murió en el acto. En tanto, Ursula Notz, quien viajaba en el asiento trasero, también falleció en forma instantánea pero a raíz de los golpes recibidos dentro del vehículo.
A la otra adolescente, Carla Alfaro, la llevaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez con politraumatismos y anoche estaba en gravísimo estado, mientras que Caposuca quedó internado en el Hospital del Centenario en observación y con custodia policial ya que está imputado de doble homicidio culposo. “Tiene un golpe importante pero su vida no corre peligro”, explicó el comisario Cabrera.
Alocada carrera sobre el césped
Las primeras pericias realizadas por los técnicos de la Unidad Regional II de policía determinaron que el primer golpe del auto, contra el cordón del cantero central del parque, “fue tremendo y determinante”. La cubierta delantera izquierda tuvo un reventón y se desprendió la llanta. Por eso, Caposuca ya no pudo controlar el andar del auto impulsado en veloz carrera.
El mediodía de ayer, empleados de la Central de Operaciones de Emergencias aún recogían los restos de cristales esparcidos por el césped del parque mientras dos hombres jugaban al paddle en una cancha municipal. Y sobre el pavimento aún podían verse las huellas del recorrido del BMW antes de terminar sobre la gramilla húmeda del parque.
Por su parte, una grúa trasladó el auto a la comisaría 7ª para la realización de las pericias de rigor. El estado del BMW era patético. El parabrisas destrozado, la puerta del lateral derecho y el techo hundidos, un trozo del paragolpes derecho fuera de lugar, el cristal de la luneta hecho añicos y restos de airbag apoyados en el asiento delantero eran la muestra inequívoca del tremendo impacto.
Una fuente policial señaló que Caposuca es uno de los propietarios del boliche Mei, situado en el Patio de la Madera, pero desde la Dirección de Registro e Inspección municipal no pudieron confirmar esa información.
Lo que sí confirmaron fuentes policiales es que el dueño de la cupé BMW se hizo presente en la comisaría 7ª para acreditar su propiedad. El hombre dijo que días atrás había dejado el vehículo en la concesionaria de Corrientes al 100 cuyo titular es el padre de Caposuca. Sin embargo, los voceros no supieron decir cómo y con qué papeles, el muchacho circulaba en un auto que su padre tenía para la venta.
Hasta anoche, los efectivos de la comisaría 7ª no habían determinado la velocidad del vehículo cuando ocurrió el accidente. Tampoco se le había realizado a Caposuca la prueba de alcoholuria para establecer “si estaba ebrio” al momento del trágico hecho. “No sabemos cómo se desencadenó el choque porque todavía no le hemos podido tomar declaración” (al conductor), dijo una fuente de la comisaría de Cafferata al 300.
La investigación del accidente quedó a cargo del juez correccional Daniel Acosta.
Este contenido no está abierto a comentarios

