DOS “PESADOS” DE FIDEL CONTROLAN A MARADONA EN CUBA
Diego Armando Maradona, cumplió hoy su primera semana de terapia contra su adicción a las drogas, recluido y aislado en una clínica de élite en Cuba, donde se lo resguarda del acoso periodístico.
El ex capitán de la Selección argentina de fútbol llegó la medianoche del pasado lunes a La Habana, tras sortear escollos legales y personales que le impedían viajar a la isla y tras superar un nuevo problema de salud que lo puso al borde de la muerte en Buenos Aires el pasado abril.
Maradona está internado en un centro de rehabilitación a las drogas ubicado en las afueras de la Habana, cerca de la residencia de Fidel Castro, una zona fuertemente custodiada.
Los diarios, radios y emisoras de televisión, que en Cuba operan bajo el control del Estado, no han dicho una palabra sobre la situación actual de Diego.
Un equipo multidisciplinario, integrado por psiquiatras, psicólogos y especialistas en medicina interna, lo atienden en el Censam, que opera bajo administración del severo Ministerio del Interior cubano.
Por su parte Fidel Castro encargó a dos ‘pesos pesados’ de su entorno el velar por la salud de Maradona y controlar sus habituales actos de indisciplina: el ministro de Salud Pública y miembro del buró político, José Ramón Balaguer, y a su ex asistente personal, médico y secretario del Consejo de Estado, José Miyar Barruecos.
En La Habana, la consigna sobre la situación médica de Maradona es guardar silencio, y los cubanos tienen gran experiencia en mantenerlo. Ni siquiera un parte médico sobre la evolución del ex futbolista se ha dado a conocer hasta el momento.
Según la agencia de noticias Europe Press, el gobierno cubano, puso a disposición del ídolo argentino todos los avances tecnológicos de su medicina y a sus mejores profesionales.
Hasta el momento, Maradona encontró en Cuba lo que vino a buscar: paz y sosiego para luchar contra su adicción a las drogas y el manto protector del Estado cubano que lo mantiene alejado de todo tipo de publicidad.
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