DOS POLICÍAS DECLARARON CONTRA EL JUEZ CARO
El comisario Mario Romero sostuvo ayer que él recibió de manos del jefe de Inteligencia del Ejército de Neuquén, teniente coronel Víctor Jordán, una prueba secuestrada por Caro. Como Jordán ya declaró y dijo que fue ajeno a la investigación del homicidio, Federico Storani, uno de los acusadores del Consejo de la Magistratura, afirmó que estudiará un posible pedido para acusarlo de falso testimonio.
Romero y el comisario Aldo Pizarro también contaron que Caro mandó internar en el hospital del cuartel al testigo clave del caso, el soldado Juan Sebastián Castro. Antes declaró el general Daniel Reimundes, quien colaboró con Caro en 1994.
Salvo algunas preguntas, se nota una cierta apatía en el jury de enjuiciamiento.
Aunque aquí se juzga a Caro, es mucho más lo que podría estar en juego, y una señal la da el hecho de que entre las pruebas solicitadas, al jury se le envió el sumario de los encubrimientos del crimen, pero sin su pieza más importante: el informe del médico legista y perito oficial Alberto Brailovsky.
De ese informe se desprende que los responsables de la muerte de Carrasco no habrían sido el subteniente y los dos soldados procesados por Caro en 1994 -los tres siempre se declararon inocentes- y luego condenados por el Tribunal Oral de Neuquén en 1996.
Una de las juezas del Tribunal Oral que condenó, Haydée Vázquez, integra el jury de enjuiciamiento, pero se excusó de intervenir en el juicio a Caro.
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