DOS POLICIAS PRESOS ACUSADOS DE ASALTAR Y BALEAR UN JOVEN
Luis había cobrado el aguinaldo por su trabajo como electricista en la Aduana y estaba contento: le dijeron que iba a quedar efectivo en su empleo —hasta ahora lo ocupaba en forma temporaria— y había planeado irse de vacaciones a Mar del Plata con su mamá y su novia. Pero el sábado a la madrugada todo se truncó: cuando salía de un pool con tres amigos, dos policías empezaron pidiéndole documentos y terminaron robándole plata y pegándole un tiro en la cabeza. Ahora Luis, de 21 años, está grave en un hospital de Avellaneda, con la bala en su cabeza.
El hecho recién se conoció ayer, pero los policías quedaron detenidos el mismo sábado, cuando se presentaron a trabajar, según confirmó el comisario Remigio Soto, de la Subjefatura Departamental Lomas de Zamora.
Los policías —un cabo primero y un agente— integran el grupo antidisturbios “Marea Azul” de Lomas de Zamora, pero tienen su base de operaciones en la sede del Comando Radioeléctrico de Avellaneda. “Marea Azul” es un cuerpo especial creado hace 4 meses para intervenir en manifestaciones, piquetes, revueltas en comisarías y operativos en calles y rutas, donde identifican vehículos y personas.
Ayer, Luis Tarragona seguía internado en terapia intensiva del Hospital Fiorito. La bala, calibre 9 milímetros, le ingresó por debajo de la oreja derecha y, pese a que fue operado, no pudieron extraérsela. El cuadro se había complicado con una infección pulmonar, producto de los golpes que también recibió.
La familia del joven dio ayer a Clarín su versión de lo sucedido.
Según relataron Patricia y Armando, los papás, Luis invitó a tres amigos a comer una pizza en su casa, en el barrio Santa María de Monte Chingolo, en el sur del Gran Buenos Aires. A eso de la 1.30 se fueron caminando a un pool que queda a pocas cuadras, en Chilavert casi esquina camino General Belgrano.
“Estuvieron ahí como hasta las 4.30 y se vinieron porque Luis quería ir temprano a buscar a su novia”, contó Armando. Cuando volvían por General Belgrano, entre Chilavert y Kloosterman, los interceptaron dos policías. Llevaban sus uniformes y armas reglamentarias.
Contra el portón de un aserradero los palparon de armas y les pidieron documentos. Luis llevaba 600 pesos que el viernes le habían pagado en la Aduana. Cuando entregó su DNI, la billetera se le cayó y los policías alcanzaron a ver la plata.
“Cuánta platita que tenés, mejor me la quedo yo”, le dijo el cabo primero, según el relato de Patricia. Luis reaccionó: “Qué hacen, esa plata es de mi sueldo y la tengo para irme de vacaciones”, les contestó. Según los testigos, el cabo le pateó la pierna y, cuando el joven se levantó, directamente le disparó en la cabeza.
Sus amigos, que eran vigilados por el agente, salieron corriendo cuando Luis se desplomó. “Tuvieron miedo de que los mataran, corrieron una cuadra y se quedaron espiando a los policías”, explicó Walter, tío de Luis.
Según dijo la familia, los amigos vieron que los policías pateaban al muchacho en el piso, y que luego pararon un colectivo (el 178, interno 88) y se fueron.
A los pocos minutos, contó Armando, apareció un patrullero de la comisaría 5ª de Wilde, que llamó una ambulancia.
Luis fue trasladado primero al Hospital Vecinal de Lanús, pero lo derivaron al Fiorito para operarlo. Ese mismo sábado al mediodía quedó detenido el cabo primero y, por la tarde, el agente.
En la Comisaría 6ª de Lanús dijeron que los policías habrían estado ebrios y que el disparo fue accidental, por “una mala maniobra”. La familia Tarragona cree que fue intencional. El fiscal Andrés Devoto investiga el caso como “tentativa de homicidio y robo doblemente calificado”. Y el gobernador Felipe Solá anunció anoche la exoneración de la Fuerza de los dos policías.
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