DUELO Y CONSTERNACIÓN EN VICTORIA POR CUATRO AHOGADOS EN UNA ZANJA
La trágica muerte de dos mujeres y dos niños, tras internarse el vehículo en que viajaban dentro de un desagüe pluvial, provocó la reacción de los vecinos de las inmediaciones donde se produjo el siniestro, quienes responsabilizan del hecho a las autoridades gubernamentales.
Fernanda Caballero de 22 años, su hijo Federico de 5 años, Clelia Churruarín de 32 y su beba Virginia Lombardi de un año y medio se ahogaron dentro de la denominada zanja de Joti, ubicada en el cuarto cuartel de esta ciudad. El Volkswagen Gacel color gris en que se trasladaban las víctimas —todas oriundas de Victoria— fue arrastrado por la correntada que originó el fuerte aguacero que se desató el sábado alrededor de las 17 sobre esta ciudad.
La tragedia habría comenzado en la intersección de Urquiza y Sarmiento —a cuatro cuadras de la plaza principal— cuando el rodado tomó esta última arteria y recorrió sin control unos 1.200 metros hasta sumergirse en la zanja, en donde terminó completamente destrozado “como si lo hubiera agarrado una compactadora”, comentaron algunos testigos.
Los vecinos del lugar intentaron salvar a los ocupantes del automóvil que gritaban desesperadamente pidiendo ayuda desde el interior del vehículo mientras éste rodaba dentro de la zanja, aunque sólo pudieron rescatar con vida a Lucía Fernández de 12 años y a Lázaro Churruarín de 8 años, quienes se recuperan en el hospital Fermín Salaberry de Victoria.
Momentos más tarde los mismos vecinos montaron un operativo de búsqueda del resto de las víctimas que aparecieron sin vida a lo largo del bulevar Lavalle, en las afueras de la ciudad. Mientras tanto la población victoriense seguía minuto a minuto por el canal de TV y las radios locales los detalles de la desventura que atravesaron no sólo los protagonistas del accidente sino los numerosos vecinos que intentaron salvarlos “a los manotazos”.
También resonaron al aire las protestas y reclamos en torno a la histórica problemática que padecen los habitantes que viven a la vera de la zanja de Joti, que por sus dimensiones y la ondulada geografía de Victoria es el principal desagüe pluvial de esta ciudad, y en algunas áreas alcanza alrededor de 10 metros de profundidad.
“Ni bien caen unas pocas gotas, tenemos que salir a buscar a nuestros hijos y encerrarnos en nuestras casas, por miedo a que nos lleve el agua. Basta una lluvia insignificante para que nos inundemos”, reprocharon los vecinos, quienes culpabilizaron a las autoridades municipales, provinciales y nacionales de estas muertes y de otras dos —un hombre y un niño— que se produjeron años atrás en el mismo lugar. “Esta tragedia se podría haber evitado si los funcionarios, en vez de llenarse la panza y dormir calentitos, hubieran hecho algo”, renegó una mujer.
La Intendencia decretó ayer un duelo de 24 horas en honor a las víctimas de la tragedia y en acompañamiento a sus familiares. Cerca de las 10.30 los restos de las dos mujeres y sus hijos fueron trasladados a la iglesia parroquial Nuestra Señora de Aránzazu donde recibieron la santa unción en el marco de una multitudinaria misa. Luego los trasladaron en una silenciosa marcha hasta el cementerio local en donde fueron inhumados.
Este contenido no está abierto a comentarios

