DUHALDE BUSCA FRENAR EL DESEMBARCO DE CRISTINA EN TIERRA BONAERENSE
El duhaldismo puso en marcha una estrategia para evitar que la eventual candidatura a senadora de Cristina Fernández de Kirchner el año próximo abra las puertas a un desembarco kirchnerista en la provincia de Buenos Aires que culmine con la nominación de un dirigente del riñón presidencial, o de ella misma, como postulante a gobernador en el 2007.
Por ese motivo, Eduardo Duhalde dispuso que su esposa Hilda Chiche González de Duhalde adquiera un protagonismo cada vez mayor, que le permita convertirse en candidata a senadora en el 2005, dijo una calificada fuente que responde al ex presidente.
“Si Cristina es candidata por la provincia de Buenos Aires el año que viene, en el 2007 es la gobernadora”, agregó el portavoz.
En manos de un fanático del ajedrez como Duhalde, el posicionamiento de su esposa no apuntaría sólo al corto plazo sino que tiene como finalidad retener el control de la provincia y evitar que el kirchnerismo ponga fin a casi 15 años de hegemonía.
“Así como Duhalde apuesta a que el presidente no juegue su dama (Cristina Fernández), también sabe que para evitar que un kirchnerista asuma como sucesor de Felipe Solá, él sí deberá jugar la suya (Chiche)”, especuló el vocero duhaldista.
El ruego duhaldista
Que Cristina Fernández decida, finalmente, revalidar su banca por Santa Cruz es un ruego, una plegaria, un mantra que los duhaldistas repiten para convencerse de que Kirchner respetará el acuerdo que le permita al sector seguir controlando el principal distrito del país.
En las últimas semanas, las reuniones en el campamento duhaldista se han vuelto febriles y las encuestas que marcan la alta imagen positiva de Cristina Fernández son la comidilla de los encuentros, generando caras de preocupación.
Pero Duhalde, el hombre que nunca se retiró de la política, tiene otras preocupaciones también vinculadas con Kirchner. El ex presidente mira con cierta preocupación la “novedosa buena onda” entre Kirchner y Felipe Solá y teme que se forme una entente.
Según sus colaboradores, Duhalde cree que Kirchner “hará lo imposible” para que Solá, que no tiene reelección en el 2007, forme un sector interno que luego se sume al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires.
“Solá ya dio el salto”, es la figura que utilizan los duhaldistas para retratar el encuentro entre Kirchner y el gobernador. Aunque estas afirmaciones deben tomarse con cuidado ya que traslucen los recelos que dominan la relación entre el duhaldismo y Solá.
Pero Solá no es, para los duhaldistas, el único que “dio el salto”: los ministros del Interior, Aníbal Fernández, y de Defensa, José Pampuro, también tienen el incierto privilegio de integrar esa nómina.
Portador sano
“Yo soy un duhaldista portador sano”, suele bromear Fernández delante del presidente Kirchner. Mientras, Pampuro consideró que la decisión de Duhalde de presidir el PJ bonaerense “es un retroceso” en la carrera del ex presidente, afirmación que ningún duhaldista es capaz siquiera de pensar.
Otro punto que entra en los registros duhaldistas, es la decisión de Solá de limpiar de cualquier maleza su relación con los poderosos intendentes del conurbano, con quienes solía tener todo tipo de cortocircuitos.
Desde hace un tiempo, los intendentes tienen acceso directo a Solá y sus ministros, y a su vez, el gobernador acordó acelerar las obras públicas que se realizan en las comunas del primer y segundo cordón.
Solá, que suele reconocer ante sus íntimos que con los intendentes “no los une el amor, sino la mutua necesidad”, decidió convertir a las urgencias del conurbano en eje de su gestión.
Mientras tanto, Duhalde también pone sus ojos fuera del PJ y tiene una participación clave pero secreta en las acciones de la oposición bonaerense.
En una movida que beneficiará al PJ bonaerense pero también al gobierno nacional, Duhalde logró alejar hasta tornar casi imposible la chance de un eventual acuerdo entre Ricardo López Murphy y Mauricio Macri, que pudiera desembocar en boletas compartidas.
El ex presidente entretuvo tanto a Macri con la posibilidad de un entendimiento que logró que López Murphy denostara al titular de Boca Juniors por sus acercamientos al justicialismo, abriendo una brecha entre los dos representantes de la centroderecha.
Luego de paladear esa victoria, Duhalde curioseó con mucho interés en la interna de la UCR bonaerense, donde los intendentes jaquean a la conducción de Margarita Stolbizer y amenazan con fracturar al partido. La batalla continuará.
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