DUHALDE: "NO TENGO MALA RELACIÓN CON KIRCHNER"
Dice el ex presidente Eduardo Duhalde que no tiene un proyecto definido. Dice que, en su momento, prometió no volver a la política activa. “Yo cumplí”, afirma con énfasis. Y recuerda que su “último acto político fue el lanzamiento de Kirchner como presidente”. Rencores dice que no guarda: “No puedo reclamar nada -señala en una entrevista exclusiva con LA NACIÓN-. Ni a Kirchner, ni a Solá”.
Dice también que, más allá de los agravios recibidos en la reciente campaña electoral tanto por él como por su mujer, Hilda “Chiche” Duhalde, opta por “aquello que cree que es lo mejor para el país”. En su caso, “el silencio”.
Con él rubrica cada pregunta vinculada con la política interna, de la cual no habla desde hace tiempo con la prensa. Desde que fracasó el acuerdo político que sostenía la alianza de poder con el presidente Kirchner.
No vacila, sin embargo, en exaltar “el valor de la palabra” y en afirmar que “en algún momento, la palabra tiene que empezar a valer”, lo cual, más allá de los principios, encierra un mensaje.
Duhalde participó ayer de la sesión inaugural del Tercer Encuentro de Cortes Supremas del Mercosur en el Supremo Tribunal Federal de Brasilia.
Estuvo en el primer panel. En él, como presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del bloque regional, evaluó que la discusión entablada en la IV Cumbre de las Américas por el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) no se debe a una cuestión ideológica, sino comercial.
“El Mercosur produce el 48 por ciento de la soja que se consume en el mundo y los Estados Unidos producen el 35 por ciento -dijo-. Ellos son los competidores, pero hablan del libre comercio y, a la vez, deprimen los precios por medio de subsidios. No es un problema ideológico, entonces, sino comercial.”
A su lado también estaban el presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Nelson Jobim, y su par de la Argentina, Enrique Petracci, así como representantes de las cortes de Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y otros países de la región.
En principio, Duhalde finalizará el mes próximo su gestión en el cargo que ocupa hace dos anos, razón por la cual reside en Montevideo. Está por editar un libro sobre la Comunidad Sudamericana y, mientras tanto, dice que está dispuesto a “seguir con esto desde la sociedad civil”.
En el panel anunció que desde el año próximo habrá un Parlamento del Mercosur para el cual los congresos deberán elegir representantes. No será su caso, dice, “por no ser legislador”, por un lado, y porque “no corresponde”, por el otro.
“En este proceso se van superponiendo estructuras -admite-. El Mercosur y la Comunidad Sudamericana, por ejemplo.”
-¿Estructuras o burocracias?
-Bueno… Los gastos de uno no llegan al millón de dólares y la otra no tiene gastos. En la Unión Europea pasa lo mismo.
-Se dijo en Buenos Aires que Carlos “Chacho” Alvarez podría ser su sucesor…
-No me han dicho nada.
-¿Cómo es su relación con Kirchner?
-No tengo una mala relación. No lo he visto últimamente.
-¿Siente que se equivocó con él?
-Mire, yo cumplí. Dije que no iba a volver a la política y no volví. Cuando uno dice una cosa es palabra santa. Mi último acto político fue, justamente, el lanzamiento de Kirchner como presidente.
-¿Le guarda rencor?
-Creí que era lo mejor para el país. No puedo reclamar nada. Ni a Kirchner, ni a Solá.
-¿Hasta qué punto un político renuncia a la política?
-Es como un médico. Da su opinión en algún momento. Pero, en mi caso, soy el único presidente que empezó como concejal y que ocupó todos los cargos. He recibido ofertas para hacerme cargo de cátedras universitarias en Uruguay y en Paraguay. La verdad es que todavía no he decidido nada.
-¿Por qué George W. Bush no se ocupó de la Argentina durante su gobierno?
-En Davos me encontré con el entonces secretario de Estado, Colin Powell. Le reproché la actitud de su presidente. Le dije que la política económica del Fondo Monetario iba a llevarnos a una guerra civil. Ellos tenían la impresión de que la Argentina tenía que terminar de caerse. Bush me llamó por teléfono, pero le dije que ya terminaba mi gestión y que debía hablar con el nuevo presidente.
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