DUHALDE SE JUNTÓ CON LAVAGNA Y BERGOGLIO
El Ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el ex Presidente Eduardo Duhalde se reunieron ayer a la mañana, para muchos en forma sorpresiva, en el Palacio de Hacienda. El encuentro, cuyo contenido fue manejado con total hermetismo, disparó especulaciones políticas de todo tipo.
En Economía prefirieron no dar información oficial. Allegados a esa cartera dijeron, sin embargo, que la reunión habría sido pedida por el ministro, enojado por algunas movidas en el Gabinete que, estima, lo perjudican. Como cuando se presentó la decisión de limitar los capitales golondrina, un decreto que habría sido modificado sin su consentimiento. De hecho el miércoles, Lavagna se quedó afuera de una reunión que, por este tema, juntó al Presidente Kirchner, a Julio de Vido y al titular de la Bolsa, Adelmo Gabbi.
El vocero de Duhalde, Luis Verdi, confirmó la reunión con Lavagna en diálogo con Clarín y la calificó como “muy importante”. Agregó: “Duhalde pidió la opinión del ministro para saber la posición argentina sobre los fondos estructurales que él viene proponiendo en el Mercosur”. El ex Presidente trabaja este tema con el brasileño Lula da Silva.
Verdi aseguró que “Lavagna confirmó que la postura del Gobierno argentino es a favor de la creación de estos fondos”.
Dirigentes del sector duhaldista más enojado con el avance kirchnerista en la Provincia contaron que Duhalde se acercó al despacho de Lavagna llevado por el mal momento que pasa su relación con el presidente Kirchner.
Según esta versión, el bonaerense le habría adelantado a Lavagna su intención de renunciar a la Secretaría de Representantes Permanentes del Mercosur antes de que venza su mandato, en algunos meses. El motivo esgrimido: ante la posibilidad de no acordar con el Presidente la cuestión de las candidaturas, Duhalde dejaría su puesto en Montevideo para caminar la Provincia junto a su esposa, Chiche —eventual postulante de su línea interna—, “distrito por distrito, pueblo por pueblo”. El encomillado es un clásico duhaldista, una suerte de amenaza de despliegue de la influencia de Duhalde en la Provincia que, en verdad, ya no es lo que era.
Duhalde buscaría así un golpe de efecto para prolongar la tensión con la Rosada. Le ha dicho a los suyos que su estrategia en la negociación con Kirchner pasa por dilatar todo lo posible los tiempos. “Sentarse a último momento”, define. Kirchner, en cambio, parece buscar definiciones más veloces: ya trascendió que la candidatura bonaerense de su esposa, Cristina, será oficializada el mes que viene.
Duhalde también se reunió con el cardenal Jorge Bergoglio. Aparentemente buscó lo mismo: transmitirle a la Iglesia su posición en la pelea con Kirchner y avisar que hay posibilidad de una ruptura si el acuerdo que ofrece el Presidente es, como lo define ante sus íntimos, “humillante”.
La reunión con Bergoglio fue confirmada a Clarín por fuentes bonaerenses. En el Arzobispado no desmintieron ni confirmaron el dato. El cardenal ha tenido diferencias notables con el Gobierno. Es un dato a tener en cuenta.
Los voceros del duhaldismo contaron también que el ex presidente hizo este tipo de sondeos con empresarios nacionales.
Duhalde y Lavagna tienen una excelente relación desde que el ministro se hizo cargo de la economía cuando el bonaerense era presidente transitorio. No son amigos, pero se respetan.
Hay muchas especulaciones sobre un posible proyecto político de Lavagna con el auspicio duhaldista. Acaso por eso, la reunión de ayer eyectó rumores en el mundillo peronista sobre una eventual candidatura del ministro. Lejos de eso, y aunque tiene relaciones tirantes con miembros del Gabinete, hasta ahora Lavagna no parecería dispuesto a perjudicar al gobierno kirchnerista.
Duhalde tiene previsto viajar a Asunción del Paraguay mañana para participar en la cumbre de presidentes del domingo. Ese día viajará Kirchner. El bonaerense debería dar un informe vinculado al Mercosur. Sin embargo, anoche fuentes hiperduhaldistas no descartaban un faltazo de último momento o que allí mismo Duhalde anuncie su intención de dejar el cargo antes de tiempo. Suena a bravuconada: sería un desplante al Presidente del cual difícilmente haya retorno.
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