DUHALDE Y KIRCHNER SIGUEN SIN ACUERDO
La tensión entre la Casa Rosada y el duhaldismo aumenta a medida que se acerca el fin del plazo para presentar las listas de candidatos en la provincia de Buenos Aires. Anoche, al cabo de una jornada en la que se llegó a hablar seriamente de la inminencia de un acuerdo entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, el Presidente aparecía dispuesto a clausurar el diálogo con su antecesor.
El primer piso de la Rosada estuvo empapado de política bonaerense. Según fuentes kirchneristas, el Presidente estalló a la tarde cuando recibió una listita con nueve nombres que le enviaron los negociadores duhaldistas. Eran los candidatos que proponía Duhalde para sumar a una eventual lista de unidad para la Cámara de Diputados de la Nación. Kirchner había pedido que fueran sólo cuatro porque el resto de los lugares de la nómina —son 35 en total— los pondría él.
La noche anterior, el martes, Duhalde había mantenido un contacto telefónico con la Rosada. Algunas fuentes dicen que habló con Kirchner. Otras, que el interlocutor fue Alberto Fernández, uno de los fanáticos del acuerdo entre ambos.
Como sea, teóricamente allí el ex presidente y el Gobierno empezaron a allanar el camino del supuesto acuerdo: Duhalde se habría comprometido a elevar su propuesta para la lista nacional unas horas después de ese llamado. Durante buena parte del día se habló de posibles porcentajes en la repartija de los espacios de poder: en la lista nacional, 70 por ciento para el Presidente y 30 por ciento para Duhalde y en las provinciales se invertiría esa lógica. Incluso el felipismo, objetivamente el más perjudicado si hay un entendimiento macro, destilaba cierta sensación de desazón frente a ese panorama. Después se habló de un reparto mitad y mitad. Duró poco la buena onda.
Hacia la noche, Felipe Solá y los suyos prácticamente descorchaban champán. El gobernador participó de un acto oficial con Kirchner y luego hubo una reu nión política en el despacho de Fernández. Allí apareció el Presidente, como siempre.
Solá llevó a dos de sus halcones, que aplauden la ruptura con Duhalde: los ministros Florencio Randazzo y Eduardo Di Rocco. También estaban los intendentes que antes era duhaldistas y ahora se referencian en Kirchner, Julio Pereyra, Alberto Descalzo y Mario Ishi, y los ministros nacionales Aníbal Fernández y José Pampuro. También se vio por las inmediaciones a felipistas puros como el platense Julio Alak o el pilarense Humberto Zúccaro.
“Me hicieron perder el tiempo. A mí nadie me extorsiona”, dicen que bramó Kirchner y ordenó ir “al frente”. El enojo era porque teóricamente Duhalde no respetó lo acordado la noche anterior vía telefónica y le mandó más nombres de los prometidos.
En el duhaldismo se negó terminantemente este dato. Lo curioso es que fuentes kirchneristas y felipistas no podían precisar cuáles eran los nombres que arrancaron la ira presidencial.
En el entorno de Duhalde insistían anoche con que el verdadero obstáculo de su parte era la exigencia de Kirchner de incluir a los piqueteros Luis D’Elía y Ceballos en la lista de diputados nacionales.
Ahora la amenaza que deja trascender la Rosada y el felipismo es que, ruptura mediante, Cristina Kirchner será la cabeza de la lista del Frente para la Victoria y su lanzamiento será organizado en La Plata —allí nació—, el 7 de julio. Un día después vence el plazo de la presentación de las candidaturas nacionales que deberían convalidarse en internas.
Desde la tarde y hasta el cierre de esta edición, la plana mayor del duhaldismo, los jefes políticos del conurbano, estaban reunidos en el porteño Hotel Intercontinental. Cenaban y discutían qué hacer: no pueden cerrar acuerdos para las listas provinciales (diputados y senadores) si no hay un entendimiento “arriba”, entre Kirchner y Duhalde.
De ese lado, la amenaza es lineal. Mañana se presentan las listas del PJ para la Legislatura y el 7 de julio se anota a Chiche Duhalde para el Senado con la idea de enfrentar a Cristina.
Como casi siempre en el peronismo, los acuerdos se sellan o explotan a último momento. Suponiendo un escenario donde el PJ bonaerense y el kirchnerista Frente para la Victoria anoten candidatos por separado, seguirá habiendo tiempo de hacer una alianza hasta el 24 de agosto.
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