DURA CRÍTICA DE BERGOGLIO POR LA SITUACIÓN SOCIAL
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, criticó la grave situación social en la homilía celebrada durante la misa que se ofició en la puerta del templo de San Cayetano, en Liniers, donde miles de personas hacen cola para ingresar al santuario.
“Es tanta la injusticia, la miseria y la violencia”, dijo el prelado. Y agregó que, a pesar de todo, “el Señor nos regala un pan que nos pone en camino y con fuerza renovada nos saca de la tristeza y la desilusión”. En esa misma línea, les pidió a los fieles que no se dejen vencer por “la desesperanza”.
Bergoglio rescató la importancia del “pan del trabajo que hace recuperar la dignidad y tirar para adelante” e insistió, en que “nos impulsa a luchar por la familia que va confiada en Cristo”.
Por otra parte, el arzobispo de Buenos Aires destacó que “cuando recibimos al Señor no le tenemos miedo a nada” y puntualizó que “cada uno, desde su propio corazón, puede hacer mucho” por el otro.
La fila para ingresar al templo y poder rezarle a la imagen de San Cayetano tiene una extensión de aproximadamente 20 cuadras. La mayoría de las personas visitaban el santuario para pedir o agradecerle al santo un puesto laboral.
El intenso frío que domina la jornada no desanimó a los fieles, muchos de los cuales hace casi un mes que acamparon en las inmediaciones del templo para poder acercarse al altar donde se entrona la imagen del Patrono del Pan y del Trabajo. Gerardo Castellano, párroco de la iglesia San Cayetano, sostuvo que “el santuario no es un lugar de reclamo” y advirtió que, a diferencia de los anteriores 7 de agosto, “veo un cambio” en el ánimo de la gente.
Destacó que “cada uno de los peregrinos pide por trabajo para toda la gente” y hay quienes “vienen por agradecimiento, tradición familiar y compromiso personal con el Santo”.
En un hecho insólito, una mujer embarazada que esperaba ingresar al santuario debió ser asistida por el personal médico apostado en la zona y ser trasladada al hospital Vélez Sársfield, donde dio a luz a su primer hijo varón.
El nacimiento del niño al que llamó Lucas se produjo a las 3.30 en ese centro de salud y la mujer fue acompañada por algunas personas, que aguardaban en la fila para entrar a la iglesia.
La historia de la veneración por San Cayetano en nuestro país comenzó en la década del 30. El santo nació en 1480 en la ciudad italiana de Vicenza, y falleció a los 77 años el 7 de agosto de 1547, en la ciudad de Nápoles. Había dedicado su vida a servir a los más humildes y socorrer a los enfermos.
Fue canonizado en 1671 después de que una comisión eclesiástica comprobó numerosos milagros, que produjo a quienes lo invocaron pidiendo sanación, alimentos y trabajo.
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