DURA CRÍTICA DE OBEID A AGUAS PROVINCIALES
La conflictiva relación entre el gobierno y Aguas Provinciales tuvo un nuevo y duro capítulo cuando Jorge Obeid dijo que “es una mala empresa, no ha hecho las obras por las que se comprometió, presta un mal servicio, y así cualquiera aumenta tarifas”, considerando el pedido de la firma en tal sentido como “un chantaje”.
Pero, por primera vez en lo que va de la gestión de Obeid, el grupo de capitales franceses le salió al cruce, señalando que “cuando la empresa habla de la necesidad de recomponer los ingresos para hacer sostenible la concesión, si el gobernador considera que se trata de un chantaje, que haga una denuncia penal, o sino que no lo diga”, según indicó el director general de Aguas, Alberto Gregorini.
El fuego cruzado tiene como telón el prolongado período de renegociación del contrato -que arrancó en la gestión de Carlos Reutemann- y puede marcar el inicio de una instancia definitiva para la concesión de los servicios sanitarios en quince ciudades de la provincia.
La pelea no es nueva, pero ayer alcanzó una virulencia inédita. Mientras subía la temperatura ambiente de un día que tampoco dio tregua, el gobernador se despachó contra Aguas, señalando “estamos diseñando un sistema que permita de a poco ir sacándonos de encima una mala empresa”, sentenció el gobernador.
En este sentido, explicó que el gobierno avanza en la creación de un fondo fiduciario destinado a ejecutar las redes cloacales y de agua potable que la concesión no concretó desde 1999 en adelante. “Tenemos que hacerlo los gobiernos provinciales y los municipales. Entre todos tenemos que ver cómo hacemos, cómo diseñamos una forma de poder llegar con una ayuda a la gente que necesita agua potable, pero lo que no puede la empresa, o se hace la distraída, es incumplir con lo que contractualmente tiene que cumplir, que es con la prestación de agua potable”.
De todos modos, Obeid se mostró prudente respecto a los tiempos para “sacarse de encima” a la concesionaria porque “las relaciones contractuales no pueden, lamentablemente, eliminarse de un momento a otro. No puedo tomar decisiones que signifiquen que hoy me aplaudan pero en diez años la provincia tenga que terminar pagando juicios millonarios”, y volvió a recordar los problemas que le generó a la Municipalidad de Rosario el no pago de los aportes al FAE en la década del `80.
Pero, a diferencia de otras oportunidades en que Obeid la cuestionó duramente, esta vez la concesionaria salió al ruedo a través de su director general Alberto Gregorini, habitualmente de escasa exposición pública. “Si el gobernador considera que se trata de un chantaje, que haga una denuncia penal, o sino que no lo diga”, dijo Gregorini.
Agregó que “si el gobernador dice que `Aguas es una mala empresa’, el ministro (de Obras Públicas, Alberto) Hammerly en esta misma semana calificó con un 6, un 7 el nivel de prestación de la empresa. ¿Entonces, es buena o es mala?”, se preguntó, para agregar que “mantenemos la calidad de nuestros servicios a pesar de que los costos operativos han sufrido grandes aumentos desde el 2002 en adelante: 87 % de incremento en insumos químicos; 95 % en energía eléctrica; 105 % en combustibles; 175 % en cañerías”.
Gregorini también le apuntó a los incrementos de tarifas de la Epe, al preguntarse “¿cuál es la vara con que se miden los servicios públicos en Santa Fe? ¿Por qué algunos servicios pueden actualizar sus tarifas y otros no? Incluso, hay prestadores sanitarios de la provincia (cooperativas) que han ajustado sus tarifas hasta un 40 por ciento”. Y remató con que “sería bueno que alguna vez se comparen los servicios que brinda Aguas con cualquier prestador sanitario de la provincia y del país. Un estudio serio debe tener en cuenta la calidad del producto, la prestación del servicio y el precio”.
Sobre la renegociación del contrato dijo que “Aguas hizo infinidad de propuestas en ese sentido desde el año 2000 en adelante, pero nunca obtuvo respuesta” y en cuanto a la posibilidad de rescindir el contrato, señalo que “si la provincia considera que la empresa tiene que retirarse de la concesión, debe sentarse a discutirlo con la empresa”.
Por su parte, Miguel Lifschitz terció en la discusión al señalar que la Municipalidad de Rosario “está dispuesta a hacerse cargo del (servicio de) agua. Todo ha llegado a un punto donde hay que tomar un definición: o lo hace la empresa y pone manos a la obra o, evidentemente, se tendrá que ir y alguien hacerse cargo del tema”, aseguró el intendente.
Luego remarcó que la Municipalidad “está dispuesta a hacerse cargo del tema, con todas las condiciones presupuestarías como para poder encarar las obras necesarias”.
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