DURA POLÉMICA POR EL BOCHAZO EN MEDICINA
El bochazo general de aspirantes a ingresar a la facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) –de dos mil que rindieron el polémico “examen de confrontación vocacional” sólo aprobaron 400– instaló una dura polémica entre autoridades de la casa de estudios, alumnos, docentes y padres.
La Federación Universitaria de Rosario (FUR) emitió ayer un duro comunicado en el que calificó al examen como “la forma más perversa de un mecanismo de selección y exclusión asombrosamente eficiente”, y paralelamente un grupo de padres de aspirantes reprobados acudió ayer a la facultad junto a alumnos y docentes “a pedir explicaciones” por lo sucedido y solicitar los exámenes.
En este sentido, la decana de Medicina, Raquel Chiara, consideró inoportuna la intervención de los padres y su intención de revisar los exámenes. “La muestra del examen al alumno es para que pueda autoevaluar cuáles son sus fallas, esto sinceramente me produce una sonrisa”, aseguró Chiara. “¿ Cómo va a venir el padre a ver cuál ha sido la problemática del error, que sólo le pertenece al alumno? Entendamos que esto es educación para adultos. Yo me preguntaría por qué no está el alumno, me preocupa por qué no vino él a ver en qué falló. Ya que el sábado es el recuperatorio, esta es una instancia más de aprendizaje. Yo no lo tomo como una instancia de control para saber si acá (en la facultad) se hacen bien las cosas”, concluyó la decana de Ciencias Médicas de la UNR.
En la mañana de ayer, un nutrido grupo de alumnos, padres y docentes expresó su repudio por el examen, consideraron al sistema de evaluación como “demasiado riguroso” y justificaron el bochazo por “la mala educación” que reciben los chicos en el nivel secundario. “El nivel es muy elevado para alguien que recién sale de la secundaria. Yo salí de la secundaria sin saber nada”, señaló ayer a la mañana una de las jóvenes que se llegó hasta la facultad de Medicina a ver su examen. Fue el segundo año consecutivo que reprobaba.
También se pudo ver en los pasillos de la casa de altos estudios a padres que criticaban duramente el sistema y las preguntas que componían la evaluación. “Las preguntas eran muy específicas. Ni un médico recién recibido o recibido hace diez años lo aprueba”, consideró la mujer. “No se le puede cortar la posibilidad de estudiar a un chico que quiere ser médico y lo tiene claro hace tiempo”, concluyó sin poder ocultar su indignación.
Por su parte, la FUR emitió un documento en el que critica el carácter restrictivo de la evaluación y acusa a las autoridades de la facultad. “Creemos que los resultados del examen de ingreso de esta facultad son la consecuencia lógica de una herramienta pedagógica que ha mutado hacia la forma más perversa de un mecanismo de selección y exclusión asombrosamente eficiente”, señala el documento.
“La voluntad de las autoridades de la facultad, coherente con el discurso y las acciones que lleva adelante el gobierno nacional a través de la ley de educación superior y su órgano de aplicación, la Coneau, restringen en cada etapa de la Instancia de Confrontación Vocacional la posibilidad de que miles de jóvenes con voluntad de servicio, y con el sueño y la predisposición de formarse en los estudios universitarios, puedan hacerlo”, se afirma en el comunicado de la FUR, que también reserva un párrafo para criticar al centro de estudiantes de esa facultad.
“Lamentamos, además, la actitud cómplice del centro de estudiantes de esa casa de estudios, que en los últimos tres años ha sido funcional a todas las políticas de exclusión y marginalidad que ha impulsado el decanato de esa facultad a cambio de favores que posibiliten su continuidad en la conducción del mismo”, señala el documento de la FUR, que promete una larga polémica.
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