DURANTE EL APERTURA, POCOS DT MANTUVIERON SUS PUESTOS
Acaso como una síntesis exacta de la incertidumbre que suele envolver la vida de los entrenadores, quedó patentada la frase de Américo Gallego, flamante campeón del fútbol nacional: “Si perdíamos el clásico con Central en la segunda fecha, me limpiaban como a un ajo”, dijo el Tolo una y otra vez en los últimos tiempos. Y es así. La intolerancia manda. Aunque cueste creerlo, en estos términos están planteadas las cosas.
El menú del último torneo Apertura incluyó una auténtica sopa de técnicos que dejó flotando un puñado de certezas:
1) Casi la mitad de los equipos (9 de 20) cambiaron de entrenadores sobre la marcha.
2) Estas modificaciones incluyeron a 4 de los 5 denominados grandes. La única excepción fue la continuidad de Leonardo Astrada en River, precisamente el campeón del Clausura 2004.
3) En el año de las dos grandes renuncias (las de Marcelo Bielsa a la Selección y Carlos Bianchi a Boca) y cerrado ya el calendario futbolero, entre los varios cambios de entrenadores que se vienen para 2005 todavía quedan cuatro conspicuos protagonistas que no resolvieron la situación: dos de los grandes (Boca e Independiente), el último campeón (Newell”s) y el subcampeón (Vélez), nada menos.
Las presiones aumentan cada temporada y parecen posarse esencialmente en los clubes grandes. Este cambio de DT que se produjo durante la competencia en cuatro de los cinco grandes es el primero en la historia de los torneos cortos. En consecuencia, este paquete de datos que entregó el último campeonato incluyó una incógnita: ¿Se mantendrá esta tendencia? Quizás se trató de un caso aislado. Lo cierto es que la inestabilidad es la constante en el mundo de los entrenadores. Y encima, tras el próximo certamen se producirán los descensos…
Víctor Púa estuvo al frente del plantel de Rosario Central apenas dos fechas y Néstor Gorosito en San Lorenzo duró tres partidos. El Checho Batista se alejó de Argentinos, Héctor Rivoira de Instituto, Juan José López de Olimpo, el Pato Fillol de Racing, Miguel Brindisi de Boca, Eduardo Anzarda de Huracán de Tres Arroyos y Daniel Bertoni de Independiente.
En la mayoría de los casos, bajo el mando de los entrenadores entrantes, los equipos elevaron los porcentajes de rendimiento (ver infografía “Como les fue…”), aunque en algunos casos no hay equivalencias en cuanto a la cantidad de partidos que dirigieron unos y otros.
Más allá del sonado caso Boca, los otros cuatro equipos que participarán en la Copa Libertadores 2005 no tienen problemas en este sentido: habrá continuidad para los cuerpos técnicos que encabezan Astrada en River, el Bambino Veira en San Lorenzo, Gustavo Alfaro en Quilmes y Julio César Falcioni en Banfield. Estos últimos dos casos, como el de Jorge Burruchaga en Arsenal, ya parecen raras excepciones a las reglas imperantes.
Mientras Luis Garisto desechó una oferta de Peñarol (arregló Fernando Morena) y seguirá en Instituto, Carlos Ramacciotti está con un pie afuera de Lanús… En tanto, la vida de los técnicos interinos tomó diversos caminos. En Racing, el gerenciador Fernando Marín, confirmó en el cargo a Guillermo Rivarola porque “se ganó el puesto en base a trabajo”. En Boca el Chino Benítez también trabaja, espera que el equipo gane mañana la Copa Sudamericana, mientras el Coco Basile sigue en la mira. Y en Independiente, Pedro Monzón, quien expresó abiertamente su deseo de ser el técnico de la Primera “durante diez años”, ya sabe que al menos no será a partir de 2005.
Entre las idas y vueltas, las renuncias y los despidos, Chiche Sosa fue operado de la cadera y don Angel Zof del colon. Mientras el Tolo Gallego debe resolver los detalles de su desvinculación de Newell”s (ayer se tomó un respiro y viajó de Rosario a Buenos Aires), los dirigentes de la entidad rosarina se comunicaron con el chileno Juvenal Olmos, quien rechazó el convite. En Vélez Alberto Fanesi vuelve a las inferiores y Raúl Gámez y compañía deshojan la margarita. Está claro que la sopa de técnicos también se consume en verano…
En ocho de los últimos once torneos fueron cambiados al menos nueve entrenadores. Muchos de ellos arrancan cada campeonato con poco crédito. ¿Se puede trazar así un plan de trabajo aunque sea a mediano plazo? El tema es dirigir y no morir en el intento. Como el ajo del Tolo.
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