DURAS CRÍTICAS A BUSH TRAS SU DISCURSO SOBRE EL FUTURO DE IRAK
Tras el discurso del martes sobre sus planes para el futuro de Irak, el jefe de la Casa Blanca, George Bush, amaneció ayer en medio de una catarata de críticas de la prensa estadounidense y de la oposición demócrata, que lo acusaron de no ser honesto con el país y de volver a utilizar los atentados del 11 de septiembre de 2001 como pretexto para defender la guerra. La andanada también provino desde las propias filas republicanas, que reclamaron el envío de más tropas a Irak.
“Lamentablemente, Bush desperdició su oportunidad, con un discurso que sólo contestó preguntas que nadie se hace”, disparó The New York Times.
En un mensaje de 28 minutos el martes a la noche, Bush pidió a sus compatriotas que “tengan paciencia” ante el “complejo y peligroso” escenario en el país del Golfo Pérsico. Y afirmó que “la tarea de lograr un Irak estable y democrático justifica los sacrificios estadounidenses.”
“No esperábamos que Bush se disculpara por la manipulación de la información que ayudó a llevarnos a la guerra, o por los catastróficos errores cometidos por su equipo en el desarrollo de la operación militar”, señaló el Times, “pero hubiéramos esperado que resistiera a la tentación de levantar la ensangrentada bandera del 11-S una y otra vez para justificar una guerra en un país que no tenía absolutamente nada que ver con los ataques terroristas”.
En lugar de explicar que “todos esos años de esfuerzos y sufrimiento” pueden llevar a una guerra civil, Bush ofreció “la conocida y exaltada retórica sobre el avance de la libertad”, agregó el diario neoyorquino.
Tampoco ahorró críticas The Washington Post. “Una vez más, el presidente perdió una oportunidad de sincerarse con los estadounidenses”, escribió en su editorial. “Eludir la dura realidad de Irak va de la mano con resistirse a describir honestamente el probable precio del éxito”, agregó.
La insurgencia iraquí, afirmó el diario, “no se está debilitando”, las tropas iraquíes “no estarán listas para reemplazar a los militares estadounidenses durante varios años”, aseguró también el Post.
El USA Today fue más benévolo y consideró el discurso “un tardío esfuerzo para restaurar la confianza de la nación y ganar tiempo”, algo que “evidencia una actitud sensata y firme para enfrentar el caos en que se ha convertido Irak”. Con todo, señaló que “no hubo un reconocimiento de los errores que muchos estadounidenses ven ahora claramente, pero que Bush parece no poder o no querer reconocer”.
Los ataques al discurso de Bush se hicieron oír también entre los congresistas demócratas, sobre todo porque el mandatario apeló una vez más a los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono para justificar la guerra en Irak, aunque la propia comisión investigadora oficial descartó la supuesta relación entre el ex dictador iraquí Saddam Hussein y los atentados.
También fue rechazado su anuncio de que planea mantener sus tropas en el país del Golfo Pérsico, sin enviar refuerzos para los casi 140.000 soldados que permanecen allí.
Para el senador demócrata Joseph Biden, “el actual curso no llevará al éxito. No tenemos suficientes soldados en tierra ahora para lanzar una verdadera ofensiva contrainsurgente”. También sumaron sus voces algunos republicanos, como el senador John McCain, quien remarcó que desde el principio no ha habido suficientes soldados en el terreno.
La Casa Blanca, en tanto, rechazó las acusaciones demócratas. El portavoz presidencial, Scott McClellan, argumentó que Bush no sacó a relucir los atentados como causa de la guerra sino para resaltar la importancia de optar por la ofensiva para hacer frente a los terroristas.
Aunque el discurso de Bush tenía oficialmente el objetivo de conmemorar el primer aniversario de la devolución de la soberanía a los iraquíes, también fue un intento por defender su estrategia ante la escalada de la violencia en el país árabe, donde más de 1.740 soldados estadounidenses murieron desde el comienzo de la guerra, en marzo de 2003.
Al mismo tiempo, en el Parlamento de Londres, el premier británico Tony Blair aseguró ayer que está “contento” de que su país haya invadido Irak junto a Estados Unidos para derribar el régimen de Saddam Hussein y abrir camino a un gobierno electo.
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