DURAS CRITICAS DEL GOBIERNO A CASTELLS
El ministro de Interior, Aníbal Fernández, embistió ayer contra Raúl Castells, titular del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), a quien acusó de “aspirar a una suerte de represión que justifique su existencia”, y advirtió que si la protesta social degenera en violencia el Gobierno actuará con el Código Penal en la mano, aunque sin reprimir.
La ofensiva de Fernández respondió a los dichos de Castells, que había afirmado que desde la Casa Rosada “quieren convencer a la clase media de que somos negros, vagos y delincuentes”.
El titular de la cartera política y el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, también minimizaron las críticas del obispo de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto, quien había afirmado que los planes sociales sin contraprestación laboral “fomentan la vagancia”.
A los dichos de Casaretto se sumó ayer el obispo de Morón, monseñor Justo Laguna, que dijo que los beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados deben trabajar. “No de sol a sol, porque lo que cobran es una miseria”, pero sí, dijo Laguna, para que se sientan “útiles”.
Alberto Fernández opinó que el titular de Caritas había dicho “una obviedad”, mientras que Aníbal Fernández lo calificó de una “verdad de perogrullo”. El presidente Néstor Kirchner había coincidido anteayer con Casaretto: “Tiene razón, comparto plenamente”, había dicho al ser consultado en Rufino, Santa Fe.
La afirmación del Presidente pareció una manera hábil de no enfrentarse a la Iglesia, aunque en el Gobierno sorprendió la crítica del prelado. “La expresión de monseñor Casaretto no es otra cosa que una verdad de perogrullo que nosotros venimos sosteniendo hace mucho tiempo atrás”, sostuvo Aníbal Fernández.
Alberto Fernández agregó, en cambio, que “es una obviedad”, pero indicó que “en la Argentina, las cosas obvias se discuten mucho”.
El jefe del Gabinete afirmó que “el Gobierno está haciendo mucho por solucionarlo” y opinó que “si queremos recrear la cultura del trabajo, lo que tenemos que hacer es que quienes reciban la ayuda del Estado, cuanto menos tengan algún tipo de contraprestación”.
Enumeró los planes para microemprendimientos de Desarrollo Social; de inclusión de beneficiarios en empresas pymes, y de construcción de viviendas, y recordó que el Gobierno estudia lanzar una tarjeta magnética.
Aníbal Fernández resultó muy duro con Castells. “Descarto todas esas expresiones de Castells”, dijo. “Entre los palos y atacar la causa para que desaparezca el efecto emergente de una situación social, elegimos lo segundo”, aseguró el ministro del Interior.
Pretenden represión
Cerca de Aníbal Fernández confirmaron a LA NACION que no habrá cambios en la política del Gobierno respecto de la protesta social, por lo que desestimaron que se resuelva reprimir.
Incluso, los allegados al ministro del Interior dijeron que el Gobierno no prevé medidas respecto del conflicto en Salta, donde 150 manifestantes piqueteros atacaron y saquearon anteayer las oficinas de Refinor y quemaron las de Tecpetrol (ver aparte).
Para descalificar las declaraciones de Castells, el ministro del Interior dijo que existen sectores piqueteros que se suman a los esfuerzos del Gobierno para conferir contraprestaciones laborales a los planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados.
“En muchos sectores esto se ha hecho carne -dijo- y hoy están colaborando fuertemente para revertir la situación de la gente que dicen representar, pero otros no, le siguen dando a esto una valoración política, entonces lanzamos estos discursos de los negros, y todo ese tipo de cosas que no le importan a nadie.”
Y al referirse a Castells dijo: “En vez de procurar encontrar una solución para su gente” continúa “batiendo el parche, movilizando, cortando una ruta o ese tipo de cosas, a veces hasta provocando al Gobierno, aspirando a una suerte de represión que justifique su existencia”.
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