DURAS PENAS A DOS EX POLICÍAS POR GATILLO FÁCIL
Dos ex policías bonaerenses fueron condenados ayer a 19 y 22 años de prisión, respectivamente, por fusilar a un adolescente de 16 años y luego la fraguar la escena para simular un enfrentamiento en mayo de 2000, en la localidad bonaerense de Don Torcuato, partido de Tigre.
En su sentencia, el Tribunal Oral Criminal 1 de San Isidro dispuso además el inicio de otra causa para investigar si los condenados integraban una “asociación ilícita” dedicada a asesinar jóvenes, que los familiares y abogados de la víctima bautizaron “escuadrón de la muerte”.
El TOC 1 de San Isidro condenó a los ex sargentos Hugo Cáceres y Marcelo Puyó a 22 y 19 años de prisión, respectivamente, e inhabilitación por 10 años para ocupar cargos públicos, como coautores del homicidio simple de José Ríos, de 16 años y apodado Nuni. En el caso de Cáceres, los jueces además lo penaron por tenencia ilegal de un arma de guerra (una pistola nueve milímetros), que fue plantada en la escena del crimen, y por otro hecho que investigó el fiscal Héctor Scebba, de San Martín.
Al escuchar el fallo condenatorio, cuya pena fue dictada por mayoría, el ex sargento Puyó primero se puso de pie y aplaudió irónicamente a los jueces, tras lo cual se mostró enardecido y acusó al tribunal de dejarse “presionar por (la) política”. Mientras Puyó y Cáceres eran retirados esposados de la sala de audiencia, los familiares y allegados a la familia Ríos aplaudieron y se mostraron conformes con la pena dictada.
El episodio por el que ambos ex sargentos fueron condenados ocurrió el 11 de mayo de 2000, cuando Cáceres y Puyó se trasladaban en un auto del primero por la localidad de Don Torcuato y fueron interceptados con fines de robo por Nuni Ríos y Gerardo Núñez, quienes estaban armados con un pistolón que, luego se determinó, no funcionaba.
Al darse cuenta de que se trataba de policías, los dos jóvenes escaparon sin disparar. Mientras Nuñez logró ocultarse en un asentamiento, Ríos no pudo ir muy lejos y fue cercado y ejecutado de tres tiros en la cabeza y pecho por Puyó, según los jueces. Tras el fusilamiento, ambos sargentos “alteraron el escenario de los hechos”, para procurarse la “impunidad”.
Debido a testimonios y pruebas incorporadas al debate que indican que los policías habrían cometido hechos similares, el tribunal dispuso que se inicie otra causa para investigar si integraban una asociación ilícita dedicada a conformar un “escuadrón de la muerte”.
Luego de escuchar la sentencia, la madre de la víctima, Eva Ríos, aseguró: “Estoy conforme porque van a estar encerrados, y porque no van a poder matar a otros chicos”. Estuvieron presentes en la audiencia, además de los familiares y amigos de José y Eva Ríos, los padres de Ezequiel Demonty, Sebastián Bordón, Daniel Sosa, todos ellos asesinados por policías, y representantes de organizaciones de Derechos Humanos como Abuelas de Plaza de Mayo e Hijos.
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