DURO INFORME SOBRE LOS MENORES PRESOS
Un 95% de los menores privados de la libertad aducen haber sufrido “apremios por parte de la policía” y un 61% de ellos sufrió alguna vez heridas con armas. Los datos, crudos y reales, surgen de un exhaustivo informe realizado por la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) en los distintos institutos y comisarías rosarinas donde permanecen privados de la libertad pibes menores de 18 años en conflicto con la ley penal, imputados o procesados por algún delito.
El informe de la CTC hace foco en las condiciones de detención de los menores alojados en el Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Rosario (IRAR), el Centro de Alojamiento Transitorio (CAT), y las comisarías 6ª, 11ª y 21ª. Allí se desglosa un catálogo de violaciones a los considerandos de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, la cual fue ratificada por la Argentina en 1990 e incorporada a la Constitución en 1994.
Al respecto, Antonio Tesolini, uno de los integrantes de la ONG que elaboró el documento, aseveró que “lamentablemente los datos se repiten en el tiempo y se van actualizando a través del trabajo que vamos realizando”.
Además, recordó que “en el año 2002 presentamos un recurso de Habeas Corpus por la situación de niños y adolescentes alojados en comisarías de Rosario y este expediente sigue circulando en el juzgado y no hay ningún tipo de respuestas”.
En este caso, el reciente informe se realizó sobre la base de una encuesta entre 76 menores privados de su libertad. De la sistematización del trabajo se deduce que “un 61% de los chicos detenidos han sufrido heridas ya sea con armas de fuego, blanca o ambas, heridas que no tienen que ver únicamente con la violencia policial sino también con el medio en el cual viven. Son producto de peleas o enfrentamientos”.
Asimismo, surge como un dato relevante que el 95% de los menores presos sostuvieron haber sufrido algún tipo de apremio físico o psíquico por parte de la policía. “Estas prácticas están naturalizadas de tal modo que ni siquiera se denuncian y se producen en general al momento de la detención, pero también durante las requisas y los motines”, manifiesta el informe. Como consecuencia de esto, los jóvenes presentan “secuelas del mal trato”. En ese sentido “un 46% de los encuestados refiere algún tipo de incapacidad traducida en diferentes patologías”.
En otro ítem del informe, la CTC refiere que “el 95% de los encuestados consume algún tipo de sustancia alucinógena desde temprana edad -hay casos que refieren a los 7 años como edad de inicio- y hay ausencia de políticas para el tratamiento de esos chicos”.
Asimismo, en cuanto al relevamiento de las condiciones de habitabilidad de los lugares donde los menores son recluídos, el análisis del organismo no gubernamental pone de relieve una serie de fallas estructurales, edilicias y de hacinamiento que hacen pensar que la reinserción de esos chicos es sólo una utopía.
En ese orden, el informe dice que “la informalidad del sistema tutelar de menores, que se estableció en nuestra legislación con la intención de beneficiar a los niños y adolescentes, ha permitido el surgimiento de un sistema punitivo/tutelar que no se somete a los controles constitucionales propios del sistema penal formal, y que es fuente permanente de vulneración de derechos constitucionales, tanto en el ámbito procesal, como en el de las garantías sustanciales”.
A la hora de detallar las condiciones específicas de detención que se registraron en las seccionales, el informe presenta el siguiente panorama:
– Irar: Los chicos no son informados de la reglamentación interna del centro de detención por lo que no conocen sus derechos y obligaciones; manifiestan que la ración alimentaria es inferior a la habitual; los penales no cumplen con las mínimas condiciones de higiene; faltan colchones y frazadas; no se entregan elementos de limpieza; hay vidrios rotos y las paredes chorrean agua por lo que los pisos están permanentemente húmedos y malolientes. Además, los menores no acceden a ninguna otra actividad más allá de dos horas semanales de escuela por lo que la posibilidad de reinserción social se ve violentamente postergada. También se presentan distintos problemas de salud y la atención de la misma no es la adecuada. Asimismo, los pibes manifiestan el maltrato verbal al que son sometidos por los celadores y los estrictos procedimientos disciplinarios a los que son sometidos.
– Seccional 6ª: “Presenta un panorama desolador”, dice la CTC. Los 27 chicos allí alojados comen arrodillados o en cuclillas en un pasillo todo mojado; reciben una escasa porción de alimentos; no tienen colchones ni frazadas para todos por lo que deben hacer turnos para dormir; las celdas son oscuras, algunas sin instalación eléctrica y sin ventilación suficiente. Además, los menores dicen no recibir atención médica y los baños no poseen agua caliente. También denuncian maltratos en forma permanente por parte del personal policial.
– CAT: Se nota una total falta de coordinación entre el personal policial y civil del lugar. Allí se agolpan 28 chicos en tres celdas con condiciones de higiene lamentable ya que hay hongos, humedad y carecen absolutamente de luz y ventilación. Se bañan con agua fría, la comida es escasa y muchas de las camas de cemento carecen de colchón.
Como corolario del informe, la CTC exigió al gobierno santafesino “el desalojo de la totalidad de los menores alojados en las comisarías rosarinas, el establecimiento de un lugar adecuado y definitivo para su localización y la instrumentación de medidas alternativas a la privación de la libertad”.
En ese sentido, Tesolini expresó que, a su entender, “hay funcionarios que hace décadas cobran sueldos para trabajar con la minoridad pero no hay políticas integrales para prevenir e impedir que los chicos que ya cayeron y se recuperaron vuelvan a caer. Hay cientos de psicólogos que cobran un sueldo y se supone que están trabajando en esto”.
“No hay estrategias de educación social. Es verdad que no existen las soluciones mágicas, pero no sé si no hay fondos, lo que no hay es voluntad política para solucionar el problema”, finalizó.
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