ECHAN AL JEFE DE LA BONAERENSE
La crisis de la seguridad pública en Buenos Aires provocó, además del auxilio con tropas de la Gendarmería, el retiro obligatorio del jefe de la Policía, comisario general Alberto Sobrado, por “falta de operatividad” y porque no habría declarado una cuenta de 333.000 dólares depositada en un banco de Bahamas. Juan Pablo Cafiero busca así recomponer una fuerza desbordada por el delito, que pone en riesgo su propia estabilidad al frente del Ministerio de Seguridad.
La decisión fue respaldada por el gobernador Felipe Solá. Fuentes oficiales explicaron a Clarín que evalúan un descabezamiento parcial de la cúpula policial, integrada por nueve comisarios generales.
Esta decisión fue comunicada por Solá al presidente, Néstor Kirchner, después de la visita realizada ayer a la planta de Peugeot, en Tres de Febrero.
El gobernador asegura tener el respaldo del Gobierno nacional para “dar mayor transparencia a la Fuerza” y en la represión del delito.
Así se interpreta el envío de 2.000 gendarmes al conurbano, donde se registran los casos más graves de inseguridad. Desde ahora, estas fuerzas federales podrán patrullar y detener sospechosos para entregarlos a la Justicia. Esta decisión podría determinar algún nivel de resistencia en la Policía bonaerense.
El comisario Sobrado no estaba demasiado conforme con el rol activo destinado a la Gendarmería y la Prefectura. Hasta el momento cumplían tareas sólo en puntos fijos, como retenes en los controles de rutina en las rutas.
El relevado jefe de la Bonaerense también se opuso al protagonismo del Departamento de Asuntos Internos en esta última parte de la gestión Cafiero. Según afirman en el Ministerio de Seguridad, cuestionó que investigaran patrimonialmente a los oficiales y suboficiales.
Hace diez días, los peritos contables de Asuntos Internos revelaron a sus superiores que el comisario general había evadido la declaración, ante la AFIP, de un depósito por 333.000 dólares. La operación off shore fue triangulada desde el Scotiabank Quilmes SA al Uruguay y desde esa sucursal a un banco de las islas Bahamas, considerado uno de los paraísos fiscales más importantes del mundo.
“Esa plata proviene del cobro de una herencia familiar”, fue la explicación formal de Sobrado al ministro Cafiero. De acuerdo con la secuencia descripta anoche por el gobernador Solá en un programa de tevé, Sobrado habría mentido sobre la suma, diciendo que poseía 150.000 dólares por aquella herencia.
En la Administración Federal de Ingresos Públicos no existe registro de este movimiento de dinero. “Voy a poner a trabajar a mi contador”, habría respondido el comisario. Ya era tarde: para entonces ya se había decidido su alejamiento.
Sobrado duró 360 días en el cargo. Había asumido una semana después de los crímenes de los piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, durante la represión policial realizada el 26 de junio en Avellaneda; esos hechos le costaron el puesto al ministro bonaerense Luis Genoud y obligaron al entonces presidente Eduardo Duhalde a adelantar las elecciones nacionales.
“Voy a tomar las decisiones para recomponer la estructura de mando policial y el Ministerio de Seguridad asume, por medio mío, la responsabilidad de la conducción en este momento”, dijo ayer Cafiero.
No está resuelta la designación del reemplazante de Sobrado. El ministro puede optar por el comisario de mayor antigüedad o realizar una corrida que obligue a más pases a retiro.
En las próximas horas se adoptarían otros cambios con algunos comisarios generales y jefes de departamentales. Dicen que la zona norte del conurbano es la que está en la mira. En una reunión realizada ayer al mediodía en la Legislatura provincial, algunos senadores advirtieron que las conducciones departamentales no estarían actuando con celeridad para combatir el robo de autos y la actividad en desarmaderos de autos.
Mencionaron un dato: el 40 por ciento de los crímenes en el Gran Buenos Aires se cometen durante robos de autos. Con la devaluación monetaria, los repuestos triplicaron su valor y el mercado autopartista se beneficia con la caída brusca de importación.
“Es un gran negocio manchado con sangre y detrás puede haber policías”, alertaron los legisladores. Los números marcan la otra cara del conflicto: el 70 por ciento de los 46 policías muertos en la provincia cayeron en tiroteos con ladrones de autos o como víctimas de ese delito.
Cafiero hizo esta manifestación a la salida de la Cámara de Senadores: “Trabajamos enfrentando organizaciones delictivas, la mayoría de ellas que operan con desarmaderos clandestinos. Esa raíz mafiosa provoca una gran conmoción y una herida muy fuerte en la comunidad, que se traduce en la muerte de víctimas inocentes”.
En el primer piso de la Legislatura también se puso en la mira a comisarios retirados, “vinculados con las agencias de seguridad privada”, que alimentarían el miedo social para agrandar su negocio. Aunque admiten que la ola de secuestros es preocupante, más allá de las consideraciones sobre los intereses sectoriales.
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