ECOLOGISTAS URUGUAYOS SE REÚNEN HOY CON UN CONSULTOR DEL BANCO MUNDIAL
Representantes del grupo ecologista uruguayo Guayubira mantendrán una reunión con Guillermo Madariaga, de la empresa consultora Pacific Consultants International, contratada por el Banco Mundial (BM) para analizar problemas vinculados a la instalación de plantas de celulosa en Uruguay.
La instalación de las plantas de celulosa sobre la margen oriental del río Uruguay es resistida por la población de la zona, especialmente por la contaminación que generará afectando no sólo el medio ambiente, sino miles de puestos laborales vinculados a la explotación turística del lugar, tanto en la margen uruguaya como en la argentina.
La reunión, solicitada por Madariaga, se realizará hoy en Montevideo y se enmarca en la solicitud de crédito de unos 200 millones de dólares presentada ante la Corporación Financiera Internacional (CFI, integrante del Grupo Banco Mundial) y a la banca privada por la empresas finlandesa Botnia. En tanto Ence solicitó 50 millones directos y 150 millones facilitados por la CFI.
La preocupación principal de la CFI parece centrarse en el hecho de que las evaluaciones de impacto ambiental llevadas a cabo no tomaron en cuenta los impactos acumulados resultantes de la instalación de dos plantas de celulosa en la misma zona y sobre el río Uruguay. Dado que el proyecto de la empresa española ENCE ya había sido aprobado con anterioridad, resultaba evidente que la evaluación de Botnia debería haber tomado en cuenta la totalidad de los impactos acumulados de ambos proyectos. Sin embargo, no lo hizo ni la Dirección Nacional de Medio Ambiente de Uruguay (Dinama) se lo exigió.
La reunión será una oportunidad importante para hacerle llegar a la CFI los motivos de preocupación del Grupo Guayubira en lo atinente a impactos sociales y ambientales, tanto de la forestación como de las fábricas de celulosa. “La forestación ya ha demostrado no ser una herramienta ni para el combate a la pobreza ni para el mejoramiento de la calidad de vida de la gente”, indicaron desde Guayubira.
Por otro lado, la instalación de una o dos fábricas de celulosa resultaría en graves impactos ambientales que empeorarían la calidad de vida de la gente y que destruirían fuentes de trabajo existentes, en particular en el sector turístico. Los escasos empleos generados por cada fábrica (300) no compensarían los que se perderían en otros sectores, en tanto que el empleo generado en la construcción de la fábrica desaparecería al finalizar su instalación.
“Esos y otros temas serán planteados por Guayubira al consultor Madariaga esperando que sean tenidos en consideración al momento de elaborar el informe solicitado por el Banco Mundial”, puntualizaron
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