ECUADOR: EL CONGRESO DESTITUYÓ A LA CORTE SUPREMA
En un intento por solucionar la grave crisis que desde hace varios días tiene en vilo al gobierno del presidente Lucio Gutiérrez, el Congreso unicameral ratificó esta madrugada la destitución de la Corte Suprema con la votación unánime de los 89 diputados presentes en el recinto.
Sin embargo, la decisión del Congreso no logró desactivar las protestas y marchas previstas para hoy por los ciudadanos, que consideran que los diputados no actuaron en beneficio del país, sino para proteger sus cargos.
Los 11 legisladores que no estuvieron en la sala de sesiones al momento de la votación pertenecen al PRIAN, partido del magnate Alvaro Noboa.
Los legisladores aprobaron una moción para dejar sin efecto la resolución aprobada por ellos en diciembre del 2004, cuando suspendieron a 27 de los 31 magistrados de la Corte.
Esto implica la inmediata destitución de todos los jueces que conformaban ese organismo hasta el presente, y que los anteriores jueces a los que reemplazaron en diciembre tampoco pueden regresar a sus antiguos cargos.
El presidente de la Corte recién destituida, Guillermo Castro, había anulado a finales de marzo dos juicios por corrupción que tenía pendiente el ex presidente populista Abdalá Bucaram, posibilitándole el retorno a Ecuador desde su exilio en Panamá.
El hecho ocasionó una aguda crisis política que arrinconó al presidente Gutiérrez, acusado por la oposición de ser corresponsable del retorno de Bucaram.
Lo resuelto por los diputados se suma a las decisión del viernes pasado de Gutiérrez de decretar un estado de emergencia en Quito y la destitución de los jueces de la Corte, lo cual debía ser ratificado, como así sucedió, por el Parlamento.
Los legisladores también se comprometieron a abordar un proyecto de reformas judiciales, que en su parte sustancial establece un nuevo mecanismo de elección de los nuevos jueces de la Corte.
El presidente del Congreso, Omar Quinta, afirmó que ha hecho “todo lo posible para que esta crisis se solucione”. El sábado había aceptado dialogar con Gutiérrez, luego de lo cual el jefe de Estado levantó el estado de emergencia, que por 20 horas rigió en Quito para neutralizar las protestas.
El diputado del Partido Roldosista, populista, Marco Proaño, dijo que en adelante “el Congreso tiene que trabajar con inteligencia y sabiduría para que nunca más los magistrados sean servidores del poder político o vengadores del poder económico”.
Sin embargo, pese a que la Cámara logró unirse, no consiguió calmar el disgusto de los manifestantes, que consideran que los diputados buscaron protegerse a sí mismos y que hoy volverán a marchar en protesta.
Las protestas son “autoconvocadas” por ciudadanos indignados con los políticos y que preparan para hoy una nueva jornada de manifestaciones, en las que se acusa al presidente ecuatoriano, a la clase política y a los jueces de “corruptos y mentirosos”.
Las protestas comenzaron la noche del miércoles pasado, cuando unos mil ciudadanos se coordinaron para acudir a una concentración en la sede de la Corte Suprema, denominada el “cacerolazo”.
La concentración se organizó de forma espontánea por ciudadanos que usaron la señal de una emisora de la capital, “Radio la Luna”.
A día siguiente, se organizó por el mismo canal un “reventón” de globos, que congregó a más de 7.000 ciudadanos, y el viernes un “tablazo” (por los trozos de madera), que reunió a 15.000 personas, según cálculos de medios periodísticos.
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