EDUARDO LOZA CUESTIONA LAS CAUSAS DE LA MUERTE DE SU HIJO VÍCTOR
Eduardo Loza confirmó que su hijo de 28 años, Víctor Loza, fue trasladado al penal de Coronda sin su autorización, pero respetando la decisión del juez encargado de su tutela.
En declaraciones radiales, explicó que aproximadamente un mes atrás, el personal médico de la Clínica Psiquiátrica de Oliveros lo llamaron para informarle que ya no podían cuidar de Víctor -quien se encontraba en ese lugar por una psicosis con algún grado de agresividad- ya que era un centro de puertas abiertas y no tenían una infraestrucuta para atender ese tipo de casos.
Las alternativas que le presentan a Eduardo para concretar el trasldado de su hijo son el Hospital Borda, en Buenos Aires, o la Cárcel de Coronda. Según explicó, en esa reunión se opuso a los traslados manifestando la necesidad de encontrar un nosocomio que pueda tratar a Víctor y que en todo caso lo decidiera el juez.
A las tres horas de finalizado el encuentro, recibe una llamada telefónica donde le informan que su hijo era trasladado a Coronda por decisión del juez.
A los pocos días cuando quiso visitarlo, se encontró con los problemas que habían originado en el penal el último motín. Recien pudo verlo el 6 de octubre, un día antes de la muerte.
Después de dos horas de esperar, lo llevaron al lugar donde se iba a encontrar con su hijo: la cocina. La primera de las sorpresas fue ver un labio de Víctor inflamado por un golpe y la dificultad de hablar a raíz del hinchazón. El joven dijo que lo habían golpeado y un enfermero agregó que era fruto de una pelea con otro interno.
Otra de las sorpresas fue saber que en el penal no tenían disponible la historia clínica de Víctor ni tampoco conocían cuales eran los medicamentos que debía tomar. Además, a los ojos de su padre el joven estaba algo mojado, con el pelo humedecido y maquillado, con una camisa y un pantalón demasiado grandes que no eran de él.
Después de pedir hablar con el médico, el psiquiatra de la Cárcel de Coronda lo antendió a Eduardo y más allá de reconocer que no estaba al tanto de cuál era la enfermedad que afectada a su hijo, le aseguró que lo iban a “cuidar” que iba a salir bien de ahí y que nadie lo iba a “violar o a empastillar.”
Al día siguiente cerca de las 9,30, Eduardo Loza recibe el llamado que le informaba de la muerte de su hijo en manos de otro interno. Le solicitaban que vaya con urgencia ya que el cuerpo era trasladado a la morgue judicial de Santa Fe.
“Eso me resultó extraño porque me habian asegurado que él iba a dormir sólo, si estaba solo quien lo pudo haber golpeado…. No sabía que hacer”, relata Eduardo. Fue así que se comunicó con una abogada de Rosario que lo puso en contacto con una colega, la Dra Patricia Hidalgo en Santa Fe para que “esperaran” la autopsia. Según relata Eduardo, una profesional de Esperanza participa en representación de ellos en la autopsia que ya había comenzado.
“Lo que me comentó (por la profesional que interviene) es que no había encontrado ningún traumatismo como resultado de algún golpe, estaba marcado el labio inflamado. No había signos de violencia, que fue la primera explicación que me dieron. Sí encontraron un hematoma muy grande en el cuello que se puede dar por un estrangulamiento o asfixia y que podría haber sido cerca de las 3 de la mañana con una almohada o una bolsa”, explicó el padre de Víctor.
Una de las hipótesis es que en el momento de la muerte, el jóven estaba sobremedicado y esto evitó que se resistiera al ataque, ya que no hay signos de violencia. La pericias continúan sobre el cuerpo de Víctor en Rosario para determinar con qué droga estaba medicado y cuáles fueron las reales causas de su deceso.
En estos momentos, la causa caratulada como muerte dudosa, es investigada por el juez José Manuel García Porta.
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