EDUARDO MENEM ABANDONA EL SENADO DESPUÉS DE 22 AÑOS
El riojano Eduardo Menem dará fin a su extenso ciclo como senador: tras 22 años ininterrumpidos en la misma banca —ingresó a la Cámara Alta en 1983—, termina su mandato el 10 de diciembre y no será reelecto. Según se supo ayer en su pro vincia, quedó fuera de la lista de su hermano el ex presidente y ex gobernador Carlos Menem.
De todos modos, el senador ya tiene el récord de permanencia, porque ningún legislador estuvo tanto tiempo sin interrupciones en su cargo, al menos desde 1930 cuando empezaron los golpes de Estado en la Argentina.
“Mentiría si digo que no voy a extrañar esto”, le dijo el senador ayer a Clarín. Tiene 67 años y estuvo un tercio de su vida sentado en una banca de la Cámara alta.
En La Rioja se especuló hasta último momento con la posibilidad de que Eduardo ocupara el lugar de primer suplente en la lista del PJ que lleva a Carlos como candidato, lo que a su vez podría abrir la puerta para que vuelva al Senado en caso de renuncia del titular.
Pero ayer, cuando cerraron las listas, se supo oficialmente que la segunda en la fórmula es la diputada Alejandra Oviedo y el primer suplente será Nicolás Martínez, el intendente del departamento de Arauco que es el único identificado plenamente con el menemismo.
En su dilatada carrera en el Senado, Eduardo Menem llegó a ser muy respetado por sus pares y ocupó cargos altísimos. Por ejemplo, se convirtió en virtual vicepresidente de la Nación en tiempos de su hermano Carlos, cuando en 1991 Eduardo Duhalde renunció para llegar a la gobernación bonaerense. Por entonces, era presidente provisional del Senado y estuvo 280 días a cargo de la Presidencia de la Nación, durante los viajes de su her mano.
Muchos años antes, en 1983, había llegado a Buenos Aires en la misma elección que ganó Carlos en La Rioja, cuando éste todavía usaba grandes patillas y se paseaba en poncho por la ciudad. En esa primera etapa —vivía en un hotel de la zona de Congreso—, los “famosos” de su bancada eran otros, como Vicente Leónidas Saadi y Oraldo Britos (quien más tarde se convirtió en uno de los jefes de la renovación peronista), y él fue uno de lo vices del bloque.
Según recuerda ahora, su momento de mayor tensión fue cuando se votó el acuerdo por el canal de Beagle que impulsó Raúl Alfonsín. Su hermano el gobernador hizo campaña por el “sí” y el bloque de senadores del PJ se opuso. Eduardo debió decidir entre aquél y éstos. Se inclinó por el “no”, en contra de Carlos. Terminó en cama: “Me salieron tres úlceras”, cuenta.
Su mejor momento de estos años fue cuando, como presidente provisional del Senado, le tomó juramento a su propio hermano como Presidente de la Nación en 1989. Un evento único en la historia.
La década del 90 lo encontró en la cúspide. Además de sus funciones de Presidente virtual, estuvo 15 años seguidos al frente de la Comisión de Relaciones Exteriores, y era número puesto en las reuniones de la Unión Interparlamentaria Mundial. Además, presidió la Convención Constituyente de 1994.
Su estrella comenzó a apagarse en el 99, y la declinación se profundizó con la llegada de Kirchner al poder. Se convirtió en permanente opositor de la primera dama y senadora, Cristina Kirchner, con quien suele discutir en todas las sesiones. Y lo desplazaron de la titularidad de la Relaciones Exteriores.
Eduardo Menem dice que no aceptó el lugar de suplente “para que se acaben las especulaciones” sobre si Carlos asumiría en su banca. Pero ya tiene un proyecto, “a pedido de los compañeros”: será candidato a gobernador de La Rioja en 2007, año en el que Carlos —según anunció— buscará ser Presidente otra vez.
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