EE.UU. CEDE: COMPARTIRÁ LA ADMINISTRACIÓN DE IRAK
En el mayor cambio de política desde que se lanzó a la guerra para destituir el régimen de Saddam Hussein, Estados Unidos aceptó ayer ceder parte del control de Irak y ofreció a las Naciones Unidas compartir la administración política de ese país. A cambio pidió que otros países enviaran tropas para formar una fuerza multinacional, siempre bajo el comando militar de Washington, y que aporten fondos para la reconstrucción de Irak.
El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, anunció ayer que la administración Bush ya comenzó a negociar con el resto de los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU una propuesta de resolución, en la que se establecería “un papel mayor para las Naciones Unidas” en el proceso de democratización y reconstrucción de Irak.
Después de haberse alejado de la ONU para atacar a Saddam Hussein, el gobierno del presidente George W. Bush vuelve ahora así al Consejo de Seguridad, presionado por la muerte casi diaria de soldados norteamericanos a manos de la resistencia iraquí, y criticado cada vez más en el frente interno por el alto costo de la ocupación, que por mes representa 3900 millones de dólares para los bolsillos de los estadounidenses. Eso sí, Washington no está dispuesto a dejar su “papel dominante” y ceder el control militar.
“Estados Unidos permanecerá al frente de la jefatura unificada de una fuerza multinacional contemplada en el proyecto de resolución”, dijo Powell durante una conferencia de prensa en Washington, después de mantener una agitada mañana de consultas telefónicas con sus pares de Francia, Rusia y Alemania, países que se opusieron primero a la guerra contra Irak, y luego a enviar tropas sin un mandato de la ONU.
Un general norteamericano retendría el control de esta nueva misión de paz de la ONU, que no estaría compuesta por cascos azules sino por efectivos de cada país que quiera participar. La idea sería copiar el modelo que ha servido para Corea del Sur, Bosnia y Timor Oriental, en donde los efectivos de cada nación responden al mando de un país que lidera la operación, pero bajo la administración política y civil en manos de la ONU. En este caso, los comandantes de Estados Unidos informarían periódicamente también a la ONU.
Países como India, Paquistán, Turquía y Bangladesh ya han señalado que podrían enviar tropas si la operación se realiza de esta manera.
Un proceso
“Estamos pidiéndole a la comunidad internacional que se nos una todavía más de lo que lo ha hecho en el pasado”, agregó Powell, en un claro indicio de que Washington comienza a ceder en su intransigencia a que otros países participen en la reconstrucción y el control de Irak.
Actualmente, Estados Unidos mantiene en Irak 180.000 soldados, mientras que otros aliados de la coalición ocupante aportan 21.000 -la mitad de ellos de Gran Bretaña-. Según recientes informes, para que se pueda garantizar la seguridad, se necesitaría tener allí por más de un año entre 67.000 y 106.000 soldados, pero tamaño despliegue pondría en riesgo otras operaciones militares norteamericanas alrededor del mundo.
Según fuentes diplomáticas, el nuevo proyecto de resolución norteamericano -que todavía no se hizo público- contempla la reafirmación del “papel vital” de la ONU en Irak, redefine su mandato político para que el organismo participe activamente en la elaboración de un cronograma para la redacción de una Constitución, la instauración de instituciones de gobierno y el llamado a elecciones; el borrador llama también a todos los países y los organismos financieros internacionales a donar más fondos para la reconstrucción económica de Irak.
“Se trata del proceso evolutivo que siempre tuvimos en mente para eventualmente restaurar la soberanía al pueblo iraquí”, resaltó el jefe de la diplomacia de la Casa Blanca. Intentó así alejar la percepción de que el caos en Irak forzó a Washington a acudir a la ONU, que los halcones de la Casa Blanca hasta ahora habían calificado de “irrelevante”.
Unos 285 soldados norteamericanos perdieron la vida en Irak -147 de ellos tras la declaración del fin de la guerra- y los costos de la paz están siendo cada vez más criticados por los demócratas en el Congreso. De hecho, la situación en Irak ya es un tema espinoso en la campaña electoral para el año próximo.
Reacción positiva
Mientras Powell hacía sus llamados e ideaba una estrategia de negociación junto a su principal socio, Gran Bretaña, el embajador norteamericano ante la ONU, John Negroponte, se reunió con el secretario general del organismo, Kofi Annan, para explicarle la propuesta y su reacción inicial fue positiva.
Tras el atentado del 19 de agosto contra las oficinas de la ONU en Bagdad que dejó 24 muertos -entre ellos el representante especial del organismo, Sergio Vieira de Mello-, Annan ha pedido a las potencias ocupantes que garanticen la seguridad, reestablezcan cuanto antes la soberanía a los iraquíes y dejen participar más a la ONU en el proceso de reconstrucción política.
En general, las potencias europeas recibieron con satisfacción la propuesta, pero tanto París como Moscú y Berlín señalaron que esperarán a ver cuál es el lenguaje concreto del texto. “La cuestión es cómo ganar la guerra y cómo estabilizar la situación -señaló el embajador francés ante la ONU, Jean Marc de La Sabliere-. Analizaremos la resolución con eso en mente.”
Por su parte, el canciller alemán, Gerhard Schröder, subrayó que “es necesario darle a la ONU un papel significativamente más grande en el proceso político en Irak” y adelantó que su país no enviará tropas a Bagdad.
Una vez que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad -EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Rusia y China- negocien los elementos fundamentales del proyecto, se espera que el borrador circule también entre los otros 10 miembros rotativos, para que sea votado la próxima semana.
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