EE.UU. CREE QUE SE ESTÁ A UN PASO DE ACORDAR CON EL FMI
Estados Unidos considera que las negociaciones entre Argentina y el Fondo “están marchando bien” y que pueden culminar en un acuerdo antes del 9 de setiembre próximo. Ese día Argentina debe pagarle al FMI 2.900 millones de dólares. Si no lo hace, entra técnicamente en default con el organismo.
El tiempo urge. Sin embargo, el subsecretario para asuntos internacionales del Tesoro, John Taylor, afirmó que las negociaciones están bien encaminadas: “Estamos ahora en los aspectos más técnicos de la negociación”, afirmó en una entrevista concedida a la agencia Bloomberg.
“Parece factible que se pueda poner lo suficiente en su lugar como para largar (con el nuevo programa)”, dijo Taylor, afirmando que no veía “muchas divergencias.” Luego agregó: “No es como si Argentina tuviese que hacer algo que no sabe que tiene que hacer”.
“En cierta forma yo creo que le toca a Argentina decidir cómo va a ser el programa. Pero no hay duda de que hay acuerdo sobre la naturaleza del problema”, agregó.
Las declaraciones de Taylor tuvieron lugar un día después de que el directorio del Fondo discutiera el borrador del programa negociado en Buenos Aires entre el equipo económico y la misión negociadora del que encabezó John Dodsworth.
Durante la reunión que tuvo lugar en el piso 11 del edificio del FMI, Estados Unidos tuvo un papel muy positivo, no sólo a través de su representante en el directorio, Nancy P. Jacklin, sino también a través de la “dura” Anne Krueger.
“Ambas tuvieron una actitud muy positiva”, dijo a Clarín un funcionario que sigue muy de cerca las negociaciones. Y relató: “El que hizo la presentación del borrador negociado en Buenos Aires fue, como corresponde, el director del área Hemisferio Occidental del FMI, Anoop Singh. Su informe de por sí ya fue positivo. Pero luego habló Anne Krueger y también estuvo muy constructiva.”
Según varios testigos la reunión representó un paso importante hacia el establecimiento de un nuevo programa para la Argentina, pese a que no se llegó todavía a ningún acuerdo sobre el tema más conflictivo: el superávit fiscal primario que debería alcanzar el país.
El Gobierno puso un tope de 3% del PBI —que equivale a 12.750 millones de pesos— para todo el tiempo que dure el acuerdo. Pero el FMI quiere que esa cifra suba en 2004 a 3,5% del PBI, trepando al 4% para 2005 y a 4,5% para 2006. Trascendió que el ministro Roberto Lavagna estaría dispuesto a flexibilizar su posición en el último tramo de la negociación.
Otro tema que tampoco está cerrado es la hipótesis del crecimiento de la economía de aquí en más. Ese número es clave para poder determinar todos los demás aspectos del programa, entre ellos el fiscal.
“Las cosas van bien”
De todas maneras, durante la entrevista, Taylor se mostró optimista y dejó en claro que para su país “las cosas van bien”.
De hecho, tal como lo adelantó Clarín ayer, tanto EE.UU. como el resto de los países que conforman el Grupo de los Siete (las naciones más industrializadas del mundo) muestran disposición.
Si bien a diferencia del Tesoro, los europeos todavía no han hecho público lo que piensan, todo indica que no van a poner grandes obstáculos. Lo que están buscando es un programa que evite otro default. Es decir quieren un programa que incluya metas fiscales que permitan la reestructuración de la deuda con los privados y el pago a los organismos internacionales. En esa receta figuran: la reforma del sistema bancario; la reforma impositiva; el aumento de las tarifas y la renegociación de los contratos de las privatizadas.
Estas reformas requieren que el Congreso argentino adopte una serie de leyes. Entre otras la que habilite la compensación a los bancos y la que introduce cambios a la Carta Orgánica del Banco Central. Ambos proyectos se encuentran trabados en la Cámara de Diputados.
Sobre esto, el Financial Times publicó ayer un artículo diciendo que eso podría representar un problema para el cierre del acuerdo con el Fondo.
Otro tema espinoso es el de las tarifas. El vocero del Fondo, Tom Dawson, lo planteó el jueves en estos términos: dijo que era necesario contar con “un marco tarifario previsible y comprensible, porque así se podrían recrear las condiciones y restaurar la confianza de los inversores”.
“Hay muchísimo en juego y por eso la negociación ha sido tan complicada”, dijo ayer el funcionario consultado por Clarín.
Como fuere, pareciera que el ministro Lavagna ha logrado la confianza y el respeto del secretario del Tesoro John Show, con quien estuvo reunido hace apenas diez días, y de su número dos, Taylor, quien es el encargado de seguir en más detalle la negociación. Ahora esperan de él que haga las reformas necesarias para que el país crezca en forma sostenida.
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