EE.UU. DEFIENDE LAS DETENCIONES EN GUANTÁNAMO
Funcionarios de Estados Unidos defendieron el derecho de Estados Unidos a detener a más de 500 prisioneros de la “guerra contra el terrorismo” en Guantánamo, mientras que legisladores examinan en el Congreso los llamados a cerrar el controvertido centro.
“Es crucial recordar que la detención preventiva de combatientes enemigos nunca ha sido considerado como un asunto delictivo”, dijo Michael Wiggins, un abogado del Departamento de Justicia, apelando a las reglas internacionales para conflictos armados.
Dijo ante el comité jurídico del Senado que Estados Unidos tiene el derecho, bajo las Convenciones de Ginebra, de retener a los combatientes enemigos en la medida de que sea una necesidad militar hacerlo.
El secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, defendió la reclusión continuada de presos en el campamento de la base naval de Guantánamo, y dijo que algunos de los que fueron dejados en libertad volvieron a la lucha contra Estados Unidos.
Gonzales dijo que alrededor de una docena de los individuos excarcelados de Guantánamo han sido muertos o capturados “en los campos de batalla”, peleando contra los Estados Unidos.
“No podemos dejarlos en libertad para que vuelvan a pelear contra Estados Unidos”, dijo a la prensa tras una serie de conversaciones con representantes de la Unión Europea.
Por su parte, el contralmirante James M. McGarrah, que supervisa el programa de “combatientes enemigos” de la armada, dijo al panel que de los 558 detenidos que recibieron audiencias en Guantánamo, 520 fueron “clasificados idóneamente” como combatientes enemigos.
De los restantes 38 presos, 23 fueron dejados entretanto en libertad.
“Debido a la naturaleza altamente insólita de la guerra global contra el terrorismo, y porque no queremos detener a ninguna persona más tiempo que el necesario, hemos tomado esta medida histórica y sin precedente de establecer un proceso para permitir que los combatientes enemigos sean escuchados mientras continúa el conflicto”, dijo McGarrah.
Cerca de 520 detenidos en el campo de la base naval estadounidense en la bahía de Guantánamo, Cuba, tienen la oportunidad de argumentar porqué no deben ser considerados combatientes enemigos y cada caso es revisado anualmente, dijeron funcionarios miliares al comité senatorial
Estados Unidos tiene detenidos actualmente cerca de 520 internos de unos 40 países en Guantánamo. De ellos, 12 fueron entregados a comsiones militares para la investigación de posibles crímenes de guerra, y cuatro fueron procesados con cargos.
Desde que el campo de Guantánamo fue abierto en enero de 2002, 167 detenidos fueron liberados tras determinarse que no eran combatientes enemigos o que ya no eran una amenaza para Estados Unidos.
Otros 67 fueron liberados bajo la custodia de sus respectivos gobiernos, de acuerdo con datos del Departamento de Defensa.
En todo caso, el vicepresidente estadounidense Dick Cheney afirmó el lunes que no existía un “plan de cierre” para Guantánamo.
La semana pasada, el presidente George W. Bush pareció plantear la posibilidad de que la prisión fuese clausurada, pero el secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld dijo ayer que pensaba en que la prisión sería necesaria durante los próximos años, y agregó que el ejército no tiene otras instalaciones donde puedan albergarse tantos prisioneros.
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