EE.UU. DESMIENTE A LA PERIODISTA ITALIANA
El vocero resaltó que las tropas en Irak “están en una zona de combate y muy a menudo tienen que tomar decisiones en una fracción de segundo para proteger su seguridad”. “Lamentamos este incidente y vamos a investigar completamente qué ocurrió”, añadió McClellan.
Sgrena había escrito en el diario de izquierda “Il Manifesto”, que no puede excluir que ella era el objetivo de los cientos de balazos que dispararon los militares estadounidenses. “Es conocido por todos que los norteamericanos no quieren negociaciones para la liberación de rehenes, por lo que no veo por qué debo excluir haber sido yo su objetivo”, señaló Sgrena a una cadena de televisión desde el hospital romano en el que está internada.
La periodista recibió hoy la visita del presidente de Italia, Carlo Ciampi, quien llegó acompañado por su esposa Franca y permaneció en el hospital durante media hora. El presidente se dirigió luego a los funerales del agente de los servicios secretos italianos (SISMI) Nicola Calipari, quien murió el viernes pasado durante el ataque estadounidense al vehículo en que Sgrena era trasladada al aeropuerto de Bagdad tras su liberación.
Conmovedor adiós al espía italiano
Los funerales nacionales de Nicola Calipari, el espía que murió en un acto de servicio el viernes pasado, al caer por disparos estadounidenses en Bagdad mientras liberaba a la periodista Giuliana Sgrena, comenzaron hoy en la basílica de Santa María de los Angeles de Roma, en presencia de los principales dirigentes del Estado europeo.
El ataúd, llevado por seis militares en representación de todos los ejércitos, pasó por delante de una hilera de soldados mientras sonaba el toque de difuntos, antes de ser llevado al interior de la iglesia.
La esposa y los dos hijos del agente de los servicios secretos italianos en Irak estaban instalados en la primera fila junto con los dirigentes del Estado, entre ellos el presidente Carlo Ciampi y el titular del Consejo, Silvio Berlusconi.
El cortejo fúnebre, formado por una decena de vehículos, había abandonado un poco antes el Altar de la Patria, donde se había instalado el domingo la capilla ardiente. Recorrió lentamente el kilómetro que separa este monumento de la basílica, situada en la plaza del Pueblo.
A lo largo del recorrido, la multitud que se había congregado en las aceras aplaudió al cortejo que transportaba el féretro de Nicola Calipari, que murió de un balazo al interponerse para proteger a la periodista Giuliana Sgrena, liberada el mismo día tras un mes de secuestro en Irak.
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