EE.UU.: JUICIO CONTRA WAL-MART POR DISCRIMINACIÓN SEXUAL
Un juez federal de los Estados Unidos concedió ayer el status de “acción colectiva” a una demanda por discriminación sexual entablada contra Wal-Mart Stores Inc. y que se convirtió en el caso por derechos civiles privados más grande de la historia norteamericana. Un millón seiscientas mil empleadas de esta compañía, actuales y antiguas, podrían verse representadas en esta demanda contra esta cadena de supermercados.
Se denuncia concretamente que Wal-Mart creó todo un sistema según el cual a igual tarea paga a sus empleadas menos que a sus empleados, además de pasar por alto a las mujeres toda vez que hay posibilidades de ascenso importantes.
Wal-Mart, que es el empleador privado más grande de los Estados Unidos, buscó limitar el alcance de esta demanda presentada tres años atrás. Una vocera de la empresa, Mona Williams, dijo ayer a la agencia Associated Press que la compañía, con sede en Bentonville, Arkansas, apelará el fallo y agregó que la firma asegura no ejercer ninguna discriminación contra las mujeres.
Por el momento, no se fijó ninguna fecha para el juicio. El juez de distrito, Martin Jenkins, tardó nueve meses en decidir si ampliaba o no el alcance de la demanda para incluir así a todas las mujeres que trabajan o trabajaron en las 3.500 sucursales que tiene la empresa en todo Estados Unidos desde 1998.
Su fallo de ayer convierte a este proceso en la demanda colectiva más grande de la historia norteamericana. En la bolsa de Nueva York, las acciones de Wal-Mart registraron una baja de 97 centavos, o un 1,8 por ciento, cerrando a 53,96 dólares.
La decisión del juez Jenkins abre un amplio terreno para que los abogados de las empleadas querellantes puedan exigir indemnizaciones por daños y perjuicios y otro tipo de compensaciones. “Creo que se trata de una victoria enorme para las mujeres que trabajan en Wal-Mart, que trabajaron durante años bajo condiciones en las que se les dijo de forma repetida que no eran aptas para cargos gerenciales y que no podían ganar lo mismo que los hombres”, observó Joseph Sellers, abogado de una de las damnificadas.
Betty Dukes, una de las mujeres que sirvió de punta de lanza de esta ola de juicios, reveló que durante sus primeros nueve años de trabajo en distintos puestos de una sucursal de Wal-Mart en Pittsburg, California, le pagaban 8,44 dólares la hora, mientras que a varios compañeros hombres en idéntico puesto y con menos antigüedad les pagaban 9.
Durante una audiencia celebrada en septiembre de 2003, abogados de la empresa exhortaron al juez Jenkins a permitir que se hiciera lugar a juicios “mini” colectivos que tomaran como blanco a cada sucursal de Wal-Mart en particular. La empresa alega que sus sucursales operan con tanta autonomía que son como compañías independientes con diferentes estilos de conducción.
Pero el abogado por la demanda, Brad Seligman, respondió que los supermercados que integran la cadena Wal-Mart “son virtualmente idénticos en estructura y en categoría de trabajo y que el caso demandará nada más que unos meses”.
El juez Jenkins recordó que una ley de 1964, aprobada durante el movimiento por los Derechos Civiles, prohíbe la discriminación sexual y que las corporaciones no son inmunes a esta legislación. Y explicó, además, que los demandantes presentaron una cantidad de pruebas suficiente como para justificar una acción colectiva.
El expediente de este caso ya tiene más de un millón de páginas de pruebas y 200 declaraciones juradas. Wal-Mart dice que esta demanda pasa por alto a las miles de empleadas suyas que ganan más que los hombres.
Traducción: Silvia S. Simonetti
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