EE.UU.: SEÑAL DE PREOCUPACIÓN DE POR LA ESCALADA DE LOS PIQUETEROS
La escalada en el conflicto de los piqueteros y los episodios de violencia en la Argentina han generado gran preocupación en el gobierno de los Estados Unidos.
“Estamos muy preocupados”, le dijo ayer a Clarín un alto funcionario del Departamento de Estado durante un almuerzo con un pequeño grupo de periodistas latinoamericanos.
En el análisis del funcionario pesó una sucesión de hechos producidos en los últimos quince días. El fin de semana fueron el asesinato de un piquetero, Martín Cisneros, y la toma de la comisaría de La Boca. Antes, habían sido registrados el ataque a la sede de Repsol-YPF, la ocupación de locales de McDonald’s, el ingreso a un salón del Sheraton y los cortes y levantamientos de peajes en autopistas.
Un conjunto de hechos que no hace más que aumentar en Washington el temor de que la situación pueda desbordarse.
La preocupación de la fuente del Departamento de Estado apuntó después a la disputa entre el presidente Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde. Dijo que es fundamentalmente una pelea por el poder, y que se trata de un tema repetido en la historia del peronismo. “Es una pena que en vez de actuar como una Nación, como un Estado, prevalezcan los intereses políticos”, dijo.
En ese contexto, afirmó además que “todavía hay dudas” sobre la dirección definitiva del gobierno de Kirchner.
En cambio, en el Departamento de Estado nadie duda sobre la “popularidad” de Kirchner, es decir, el consenso que registra en la sociedad, según marca la mayoría de las encuestas.
“Su prioridad fue fortalecer su popularidad y no hay dudas de que lo logró”, dijo el funcionario.
Pero la pregunta que se hacen aquí, con sentido crítico, es por qué todavía “no ha utilizado esa popularidad para tomar las medidas duras que se necesitan para hacer las reformas estructurales económicas y políticas”.
La fuente consultada reconoció que en el terreno de la reestructuración de la deuda el Gobierno “ha hecho algunos esfuerzos”.
“Ahora es el mercado el que tiene que decidir”, dijo, como dando a entender que ni el Departamento de Estado ni el Tesoro intervendrán en las discusiones que están teniendo lugar actualmente entre el Gobierno argentino y los tenedores de bonos en default.
Sin embargo, agregó otra lectura política: expresó su “desilusión” porque a pesar de la “impresionante” recuperación económica que ha tenido lugar en la Argentina, y de los logros fiscales expresados en el nivel de superávit, tampoco en el ámbito de la reestructuración de la deuda “tomaron las medidas duras que se necesitan”.
“Yo fui uno de los primeros que dije, cuando Kirchner asumió, que la agenda que enfrentaba era muy difícil”, afirmó, pero sostuvo que “todavía no se ha movido para resolver ninguno de estos problemas”.
En esa línea, volvió a destacar el papel del presidente de Brasil. Según el funcionario, nadie realmente en el gobierno de George Bush pensó que Lula iba a ser un “loquito izquierdista”.
Todo lo contrario. En Washington consideran que Lula es un “gran demócrata, tiene una gran visión para ayudar a la gente pobre y tiene una gran oportunidad de ser el líder” regional. El hombre del Departamento de Estado dijo, sin embargo, que Lula cometió un “error” al enfrentarse con Estados Unidos por el tema comercial.
“El resultado de Cancún (la cumbre donde se debatieron sin acuerdos los subsidios agrícolas) fue negativo para Brasil y para el mundo en desarrollo”, dijo criticando a Brasil y por ende al Mercosur porque frente a Europa se mira siempre la parte llena del vaso, mientras que con Estados Unidos se ve la parte vacía.
De todos modos, reconoció que el ALCA será más fácil de discutir en EE.UU. después de las elecciones. Y dijo que, a su juicio, si gana el candidato demócrata, John Kerry, los acuerdos comerciales serán mucho más difíciles, debido a las medidas laborales y de protección del medio ambiente que se exigirán.
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