EE.UU. SUFRIÓ SU PEOR GOLPE EN IRAK
En el ataque más letal contra fuerzas de Estados Unidos desde el inicio de la guerra en Irak, por lo menos 24 personas, entre ellas 19 soldados y civiles estadounidenses, murieron ayer y 60 resultaron heridas cuando una potente explosión sacudió una base militar norteamericana en la ciudad de Mosul.
El grupo islámico radical Ansar al- Sunna, al que se vincula con la red Al-Qaeda, se atribuyó el sangriento atentado, que coincidió con una visita sorpresa que el primer ministro británico, Tony Blair, realizaba a Bagdad.
“Este es un día muy, muy triste. Entre los muertos hay personal militar norteamericano, contratistas estadounidenses, contratistas extranjeros e iraquíes militares. Los heridos también son de esos grupos”, declaró el brigadier general Carter Ham, comandante de las fuerzas Olimpia -asentadas en la base atacada-, mientras el capitán Brian Lucas precisó que 19 de las víctimas fatales eran soldados y civiles estadounidenses.
De acuerdo con la empresa estadounidense de servicios petroleros Halliburton, cuatro de sus empleados y tres de sus subcontratistas figuran entre los muertos.
Según informó la cadena Fox News, tres cohetes impactaron en la carpa que funcionaba como comedor de la base militar Al-Ghizlani, cinco kilómetros al sur de Mosul, en momentos en que centenares de soldados norteamericanos se aprestaban a almorzar.
“La fuerza de la explosión levantó a los soldados de sus asientos. Una bola de fuego envolvió la tienda y miles de fragmentos de proyectiles alcanzaron a varios militares”, relató Jeremy Redmon, del diario estadounidense Richmond Times-Dispatch.
El periodista, que presenció el ataque, explicó en el sitio de Internet del diario que “en medio de los gritos y la densa humareda, muchos soldados reaccionaron con gran rapidez y voltearon las mesas para proteger a los heridos y luego transportarlos hacia áreas seguras”.
“Charcos de sangre, bandejas de comida desparramadas y mesas dadas vuelta tapizaban el suelo”, agregó.
Aunque voceros de las fuerzas armadas estadounidenses señalaron que el ataque fue perpetrado con morteros, el grupo que reivindicó la masacre afirmó que se trató de un atentado suicida.
“Uno de nuestros mujahiddines condujo una operación de martirio contra un comedor de las fuerzas de ocupación”, dijo en un comunicado difundido por Internet el movimiento extremista Ansar al-Sunna, una conocida facción sunnita que ha estado en el centro de la insurgencia contra las fuerzas estadounidenses.
Imágenes por TV
Este ataque sin precedente contra una base militar fuertemente custodiada acaparó los informativos televisivos estadounidenses, que durante todo el día difundieron imágenes del comedor devastado y cuerpos transportados en camillas.
No fue para menos: se trató del ataque individual más mortífero contra las tropas aliadas desde el comienzo de la guerra en Irak, en marzo de 2003.
En el anterior incidente más sangriento contra las fuerzas estadounidenses en Irak, dos helicópteros Black Hawk se estrellaron en Mosul en noviembre del año pasado, con el resultado de 17 soldados muertos. Y al inicio de la guerra, en marzo de 2003, 29 soldados perdieron la vida en un día de combates encarnizados en diversos puntos del país.
El atentado de ayer se produjo al día siguiente de que el presidente norteamericano, George W. Bush, reconoció que la ola de mortíferos ataques ha planteado interrogantes acerca de si los iraquíes podrán algún día ocuparse de la seguridad de su país sin depender de Estados Unidos.
Ayer, el mandatario condenó el atentado en duros términos, y subrayó que demuestra la desesperación de las fuerzas insurgentes.
“Confío en que la democracia triunfará en Irak; sé que un Irak libre conducirá a un mundo más pacífico”, dijo Bush durante una visita a soldados heridos en el hospital Walter Reed Army Medical Center, de Washington.
“Los terroristas y partidarios de Saddam tratan desesperadamente de socavar la transición a la democracia y la libertad en Irak. Serán derrotados”, agregó.
En días recientes, varios ataques letales han puesto de manifiesto el poder de los insurgentes y su capacidad de descarrilar los comicios en Irak, previstos para el 30 de enero.
A pesar de la violencia, la Casa Blanca y el gobierno interino iraquí parecen decididos a seguir adelante con el proceso electoral, considerado la piedra angular sobre la que se edificará el Irak democrático.
La misma opinión expresó ayer el primer ministro británico, Tony Blair, que llegó a Bagdad casi al mismo tiempo que los cohetes impactaban en la base de Mosul.
Blair se entrevistó en la capital iraquí con el primer ministro interino, Iyad Allawi, a quien expresó el deseo de su país, de la ONU y de Estados Unidos de continuar la senda emprendida y celebrar los comicios en la fecha asignada.
“Si Irak se suma a la democracia y se convierte en un país libre, la insurgencia y la violencia serán derrotadas, y ello supondrá un duro golpe para el terrorismo mundial”, agregó Blair durante su visita, la primera de un jefe del gobierno británico a Bagdad desde los tiempos de Winston Churchill.
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