EE.UU. Y CANADÁ SE ACUSAN POR EL APAGÓN
Más de 24 horas después de que el mayor apagón de la historia norteamericana dejó sin electricidad a gran parte del nordeste de Estados Unidos y Canadá, las autoridades de ambos países seguían en la más completa oscuridad sobre las causas del corte en el sistema de energía y se acusaban mutuamente.
“No sabemos qué sucedió, pero lo sabremos”, aseguró en gira por California el presidente George W. Bush, quien reiteró que no había indicios de que se hubiera tratado de un acto terrorista y reconoció que “tenemos un sistema anticuado”. Poco antes de anunciar que se establecería una comisión conjunta con Canadá para analizar las causas del apagón, Bush señaló que la red eléctrica necesita ser modernizada, “así como sus sistemas de distribución”.
Versiones iniciales, originadas en la oficina del premier canadiense, Jean Chrétien, apuntaban a que la causa del desastre se debió a un rayo que cayó sobre la estación de energía Niagara-Mohawk, al norte del Estado de Nueva York, que inutilizó la planta y produjo una sobrecarga que llevó al colapso del resto de la red, lo que dejó sin energía a las ciudades más grandes de esa región, Nueva York, Cleveland, Detroit, Toronto y Ottawa.
El gobernador de Nueva York, George Pataki, rechazó esta teoría, aunque aceptó que el sistema energético norteamericano dista mucho de ser confiable. Por su parte, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, criticó con dureza a los canadienses por no brindar a las centrales estadounidenses la energía necesaria en caso de emergencia, como está previsto por un acuerdo suscripto por ambos países. Las autoridades canadienses luego atribuyeron la culpa a una planta de electricidad en Ohio, pero el gobernador de este Estado, Bob Taft, volvió a tirar los dardos sobre Canadá.
Efecto dominó
Las últimas investigaciones señalan que la primera falla habría ocurrido en una planta del noroeste de Estados Unidos, probablemente en Michigan, que llevó a que el enorme flujo de energía que estaba siendo transportado hacia el Este de repente se revirtiera y produjera sobrecargas en otras estaciones eléctricas. Lo que los expertos todavía no se explican es cómo un sistema que está diseñado para que se aíslen este tipo de problemas terminó por tener un efecto dominó sobre otras plantas y dejó sin luz a más de 50 millones de personas.
“Todo esto sucedió esencialmente en un tiempo de nueve segundos, tal vez diez”, declaró ayer en conferencia de prensa Michael Gent, director ejecutivo del Consejo de Fiabilidad Eléctrica de América del Norte, creado después de un gran apagón, en 1965, justamente para evitar este tipo de problemas. “Si diseñamos este sistema para que esto no ocurriera, ¿cómo es posible que haya sucedido?”, se preguntó Gent, todavía asombrado.
Comisión conjunta
La rapidez con que todo el sistema colapsó fue tal que ayer a la tarde los expertos todavía rescataban archivos de computadora para establecer la secuencia exacta de los hechos y determinar cuál fue la planta donde se produjo la falla original.
Anoche, Bush y el premier Chrétien decidieron crear una comisión especial para estudiar el incidente, que estará encabezada por el secretario de Energía norteamericano, Spencer Abraham, y por el ministro de Recursos Naturales canadiense, Herb Dhaliwal.
El apagón incrementó así el agitado debate político sobre la necesidad de mejorar la cuasi obsoleta red nacional de electricidad, que ya había presentado gravísimas fallas en California. Según el Centro Nacional para el Análisis de Políticas, el episodio pone otra vez en duda los beneficios de la desregulación del sector y presiona al Congreso para que tome medidas regulatorias más firmes.
De lo que no hay duda es de que el gigantesco apagón dejó como resultado cuantiosísimos costos económicos y tres personas muertas. En Nueva York, un hombre falleció de un infarto en uno de los 60 incendios que sufrió la ciudad, en su mayoría por accidentes con velas. Además, un bombero quedó gravemente herido después de participar en un rescate.
En Cleveland y Detroit hubo una grave escasez de agua, al dejar de funcionar las plantas de bombeo.
En Ottawa, un adolescente murió en un incendio y un hombre perdió la vida al ser atropellado en medio de los disturbios que sacudieron a la capital canadiense.
A diferencia de Nueva York, donde sólo hubo dos pequeños casos aislados de saqueo en Brooklyn, en Ottawa y Toronto la policía realizó 40 arrestos después de que una treintena de comercios fue asaltada.
Una noche caótica
Unos durmieron en las veredas, otros quedaron varados en aeropuertos o realizaron compras en penumbras; para millones de personas en EE.UU. y Canadá fue una noche diferente.
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