EFECTIVOS MILITARES Y LA AYUDA OFICIAL LLEGÓ HOY FINALMENTE A NUEVA ORLEANS
Las operaciones de socorro se incrementaron, trayendo un soplo de esperanza este sábado a Nueva Orleans, pero la muerte de sus seres queridos y la desilusión, golpean a miles de sobrevivientes del huracán luego de cinco días de terrible sufrimiento.
Una señal positiva se registró finalmente el viernes, cuando llegaron a la caótica ciudad miles de efectivos de la Guardia Nacional y un largo convoy militar aportando alimentos, agua y medicamentos, que se necesitaban urgentemente.
Los sobrevivientes del ciclón Katrina, enfermos, cansados y traumatizados, dieron la bienvenida al convoy con alivio y cólera,
porque la prometida ayuda y refuerzos para imponer el orden
hubieran demorado tanto en llegar.
“Pensábamos que nos iban a dejar morir aquí”, dijo Karen Marks, de 25 años, que relató las noches de insomnio y miedo pasadas en una ciudad sumida en la anarquía, con bandas armadas que asolaban los refugios y las calles inundadas, robando y violando con total impunidad. “Hemos llorado mucho en estos días”, agregó Marks.
En ausencia de estadísticas oficiales, las estimaciones del número de muertos desde que el huracán Katrina golpeó la región costera estadounidense del Golfo de México el lunes, se sitúan en miles. Un senador dijo que las víctimas mortales serían unas 10.000 solamente en el Estado de Luisiana.
Muy criticado por la prensa estadounidense, el presidente Bush se desplazó el viernes a las zonas afectadas, donde consoló a sobrevivientes negros en medio de casas destruidas y reconoció que la respuesta inicial a la catástrofe había sido insuficiente. “Los resultados son inaceptables”, declaró.
“La tarea del gobierno federal es enorme y la cumpliremos. Allí donde esto no funciona, haremos que funcione”, dijo Bush en Mobile, Alabama.
Estimó que Estados Unidos tenía “todos los recursos” militares para hacer frente simultáneamente a la guerra en Irak y a las operaciones de rescate y orden en el sur de Estados Unidos.
Bush dijo a los damnificados que los recordaría por largo tiempo luego de su visita a las áreas más castigadas. “Voy a volar fuera de aquí en un minuto, pero quiero que sepanque no voy a olvidar lo que he visto. Entiendo que la devastación exige más que un día de atención”, precisó.
Esta tragedia “va a requerir la atención de este país por un largo período de tiempo. Este es uno de los peores desastres naturales que hemos enfrentado, con consecuencias nacionales. Y
habrá una respuesta nacional”, afirmó.
El Senado abrirá una investigación sobre la acción de las
autoridades antes y después del huracán.
La republicana Susan Collins y el demócrata Joseph Lieberman
denunciaron “un inmenso fracaso” en la atención a los damnificados
y la prevención. La investigación apuntará a saber si “el gobierno
federal hizo todo lo que pudo para ayudar a las víctimas de esta
terrible tragedia”, dijeron.
El jefe de la Fuerza de Tareas Conjunta, Russel Honore,
defendió la respuesta a la crisis e indicó que tenía a disposición
unos 90.000 guardias nacionales.
Pese a ello, el alcalde de la ciudad, Ray Nagin, expresó su
cólera ante la lentitud de la ayuda. “Piensan en pequeño, cuando
se trata de un asunto enorme”, declaró a la CNN el alcalde negro.
“Cada día que perdemos, muere gente y muere por centenares”, advirtió.
Además de los guardias nacionales y los convoyes anfibios de
ayuda humanitaria, 300 soldados de retorno desde Irak fueron
desplegados el viernes en Nueva Orleans con orden de disparar
sobre los saqueadores.
Finalmente, el gigantesco estadio Superdome de Nueva Orleans,
donde se hacinaban desde hacía cinco días miles de refugiados, fue
totalmente evacuado.
Pero aún quedarían unas 300.000 personas para ser evacuadas de
las regiones devastadas en Luisiana, 200.000 de las cuales están
en Nueva Orleans.
Secar Nueva Orleans tomará semanas, advirtió el cuerpo de
ingenieros que trabaja en la zona.
Dos tanques de almacenamiento de petróleo dañados por el
huracán derramaron millones de barriles de combustible en un
pantano y reserva natural al sur de Nueva Orleans.
Líderes negros estadounidenses denunciaron este viernes que los
más pobres -la mayoría de ellos negros- eran los más damnificados.
“Hay un indiferencia histórica hacia el sufrimiento de la gente
pobre, y de los negros (…) parecemos adaptarnos más fácilmente
al sufrimiento de los negros”, lamentó el líder de los derechos
civiles de los afro-estadounidenses, Jesse Jackson.
En cambio Laura Bush felicitó a la ciudad de Lafayette por
haber recibido a 6.000 refugiados. “Hay cosas que marchan muy, muy
bien en Luisiana y este centro de acogida es un ejemplo”, dijo la
primera dama.
Texas, que ya acoge a miles de damnificados, decidió recibir a
otros 50.000 desplazados, elevando a 75.000 refugiados en ese Estado.
Las ofertas de ayuda del mundo entero continúan. La OTAN
propuso intervenir, Francia puso a disposición ocho aviones, dos
barcos, 600 tiendas y 1.000 camas plegables. La Unión Europea
renovó sus ofertas de ayuda, incluyendo sus reservas petroleras.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) anunció que
entregaría 60 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos y
productos refinados.
La secretaria de Estado Condoleezza Rice agradeció a los cerca
de 60 países y organizaciones que ofrecieron su ayuda. “No
rechazamos ninguna oferta”, dijo sobre los rumores de que
Washington rechazó las ofertas rusa o francesa.
El presidente de Cuba, Fidel Castro, ofreció enviar 1.100
médicos antes de 48 horas, equipados con 26,4 toneladas de
medicamentos. “Esto es un gesto sincero, de paz, que no pone
condiciones”, dijo Castro.
El Congreso aprobó una primera partida presupuestaria de 10.500
millones de dólares para las operaciones de socorro.
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