El 14% de los alumnos entre 3 y 10 años de edad padece pediculosis
No existe una sola madre en todo el universo que no haya pasado por la desesperante experiencia de tener piojos en casa. La visión de un hijo rascándose la cabeza a cuatro manos, tiene consecuencias inimaginables.La primera reacción es salir corriendo a alguna farmacia para encontrar el líquido más efectivo que extermine esos bichos. Después, siguen horas de sesiones de peinado -peine fino en mano-, y el retirado de las liendres. Sin embargo, a los pocos días los insectos vuelven a depositarse en esas lindas cabecitas.Es ahí cuando, en un rapto que a veces se torna esquizofrénico, se recurre al vinagre, al kerosene y hasta se llega a rapar a los infantes para alejarlos definitivamente de la odiada plaga.Lo cierto es que estos pequeños insectos de color gris, café o negro que andan por el pelo, no son fáciles de desterrar y un mal método puede traer consecuencias para los chicos. Así lo indicó la dermatóloga María del Carmen Barletta, que previno sobre estos remedios caseros: "el kerosene es tóxico" y, envolver la cabeza del chico con este tipo de productos "aumenta la absorción, hacés algo que se llama oclusión y aumentás la permeabilidad y se produce una mayor absorción sistémica".El peligro de esta práctica vale para todo tipo de pediculicidas, "siempre aconsejamos cuando damos los productos que pueden tener algún tipo parasiticida que no le envuelvan la cabeza a los chicos. Mucha gente lo hace para que no le caiga en la cara o en los ojos, pero es peor".El vinagre no es perjudicial pero "no tiene ningún tipo de acción a nivel parasitario, no va a matar ni la liendre ni el piojo. La finalidad que tiene es desprender la liendre, nada más".Misión imposibleLa realidad supera la ficción: el contagio constante en las escuelas y clubes no se puede prevenir. El único recurso útil es implementar largas y meticulosas sesiones de peinado."Lo único que se puede usar como preventivo es el peine fino, no hay ninguna sustancia que lo sea, ni siquiera productos naturales". La sentencia de la Dra. Barletta indica que "este es un problema de la comunidad cerrada, lo importante es que si hay un chico que tiene piojos en una escuela o en un club, hasta que no esté libre de piojos no tendría que entrar. Es que vos hacés el tratamiento, pero al otro día el piojo salta de una cabeza a otra y el chico que infecta de nuevo".¿Qué hacer? Siempre, lo más importante es arrastrar las liendres porque si no se realiza esta acción, en seis días nacerán nuevos piojos que pondrán otros huevos. Por lo tanto, es importante colocar antiparasitarios -en forma de crema enjuague, shampoo o loción que siempre se deben enjuagar-, y, peine fino en mano, armarse de paciencia hasta sacar la última liendre que quede en el pelo.ConsecuenciasLa Dra. Barletta hizo hincapié, como método de prevención, en el peinado y la revisación continua.Es que la pediculosis puede causar infecciones. Los problemas llegan como consecuencia de la infestación (rascado persistente y erosiones en el cuero cabelludo) que pueden dar lugar a dermatitis irritativas y a sobreinfecciones bacterianas.Barletta explicó que el grado de gravedad "depende de la inmunidad de la persona", si tiene una predisposición alérgica "pueden aparecer eczemas en el cuello". También existe una "infección agregada por el rascado que hace que se metan bacterias en la piel".Aunque llame la atención, muchas veces en consultas privadas "llega un chico que consulta por un eczema en el cuello, le miras el pelo y está lleno de piojos". Lo mismo ocurre con "adenopatías" que es cuando a una infección inicial se le suma una bacteriana, entonces "se le inflaman todos los ganglios del cuello y consultan por eso. Resulta que fue provocada por pediculosis y ni se dieron cuenta de qué le provocó la reacción al chico". Realidad y ficciónExiste mucho de ingenio y otro tanto de verdad en torno de los discursos circulantes sobre la pediculosis.Lo mítico es que los piojos salten o vuelen, no lo hacen porque no tienen alas. Sí son rápidos y pasan de una cabeza a otra directamente o al compartir objetos. Las liendres tampoco se mueven, están ancladas con quitina, que es lo que hace más difícil sacarlas del pelo. Tampoco es cierto que la pediculosis tenga relación directa con la falta de higiene: nadie, ni el más limpio de los chicos de la tierra, está exento de la plaga. Es más: los muy piojos prefieren las cabezas que se lavan asiduamente. Sí es verdad que algunas personas son más proclives al contagio que otras. Seguramente, en algunas familias hay un chico que vive con piojos mientras a otro no se le acercan nunca, es porque existe una "predisposición innata que tiene que ver con la calidad de la segregación de sebo, con el tipo de pelo y con otros factores", explicó Barletta.Además, generalmente las madres recurren a un pediculicida de moda o consultan en la farmacia. Esta es una práctica bastante instalada, "a nivel privado la consulta de piojos es fortuita", lo que no quita que sea necesaria ya que el profesional puede aconsejar la forma más adecuada para tratar a los chicos.AtenciónDebe tener cuidado con el uso recurrente de pediculicidas: es tóxico y provoca que los piojos desarrollen una mayor resistencia a los productos.-Siempre que ponga en la cabeza de su hijo un shampoo, crema de enjuague o loción para eliminar los piojos, no debe dejarlo en la cabeza del niño sin enjuagar.-Asigne para cada uno elementos individuales para la limpieza personal, sobre todo de los peines y toallas.-Si el médico lo indica, el niño no deberá concurrir a la escuela hasta que haga el tratamiento correcto y deje de contagiar.-Es bueno, además de realizar controles periódicos, implementar tratamientos para todo el grupo familiar y/o comunitario para evitar reinfestaciones.
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