EL 30% DE LOS ACCIDENTADOS EN 2004 TENÍAN ENTRE 20 Y 29 AÑOS
De las 1.620 personas que estuvieron involucradas el año pasado en accidentes de tránsito, según las estadísticas del Cobem, la mayoría (470) tenía entre 20 y 29 años y se trasladaba principalmente en motovehículos. Luego hubo 262 personas de 30 a 39 años, de las cuales la mayor parte se movilizaba en automóviles; en el mismo tipo de vehículo se desplazaban quienes le siguen en la estadística: personas de entre 40 y 49 años (207 en total).
El Centro de Operaciones y Brigada de Emergencia Municipal (Cobem) tiene relevados éstos y otros datos sobre la base de 1.452 accidentes en los que intervino, aunque no descarta que hayan sido muchos más. Ya en 2005, preocupa la cantidad de accidentes con ciclistas, principalmente en avenidas, y algunos casos ocurridos con carros.
Más accidentes en la segunda semana del mes, fuerte incidencia en automovilistas (40,9 %) pero también entre motovehículos (25,8 %), casi la mitad en avenidas (49,2 %) pero muchos también en las calles (43,3 %), la mayoría de las veces con buen tiempo y no sólo los fines de semana: no hay mucha diferencia entre un día y otro. Éstas son algunas de las conclusiones.
La estadística permite revelar comportamientos y aproximarse a las causas de los accidentes, en algunos casos; abrir interrogantes en otros y sobre todo aportar a las políticas de tránsito a partir de datos objetivos: el 87,4 % de los accidentes se produjeron con buen clima; de los 488 conductores de motovehículo que se accidentaron, sólo 57 tenían casco; muchos casos son en calles semaforizadas.
Las temidas horas pico
Hay cuestiones estacionales: en otoño-invierno hay menos vehículos de dos ruedas circulando y, por lógica, menos cantidad de accidentes que los involucren. Hay otras temporales: la tarde es más intensa que la mañana y en la franja que va de 18 a 20 se produjo la mayor cantidad de colisiones en 2004. En segundo lugar están las dos horas que transcurren entre las 12 y las 14. En la calle es fácil observar que son los 120 minutos de mayor concentración de vehículos y peatones, justo cuando parece que todo debe ser resuelto antes de que cierren bancos, oficinas y comercios.
La segunda y tercera semana del mes son las que registraron, en promedio, la mayor cantidad de accidentes. Puede atribuirse a que es la época en que se cobran sueldos, se concretan más trámites y las calles céntricas están más pobladas. Y si bien el sábado fue el día de la semana con mayor índice de siniestralidad (15,6 %), no hay mayor diferencia con el resto de las jornadas. Fue de 15,5 % los viernes, 15,2 % los jueves y 14,1 % los miércoles. El resto osciló entre 12 y 13 %.
Discriminadas las principales calles y avenidas donde se produjeron colisiones, se obtuvo que Aristóbulo del Valle registró el mayor porcentaje (14,4 %), seguido por Facundo Zuviría (11,1 %), Av. Freyre (7,6 %), Blas Parera (6,3 %), Peñaloza (5,1 %) y Urquiza (4,4 %).
Un diagnóstico propio
En el Cobem la información no sólo está escrita, también es gráfica. En la oficina que el organismo tiene en el ala sur de la terminal de ómnibus impacta un plano de gran dimensión donde están señalados, con círculos blancos, los accidentes ocurridos durante el último año. Una gruesa línea blanca acompaña la traza de los bulevares, y otra más las principales avenidas de circulación norte-sur. Urquiza, con onda verde y todo, también registró numerosos encontronazos.
Y a la información procesada en gráficos y porcentajes, y a la visual se suma la que recogen los propios agentes en los operativos: ya en 2005 observan numerosos accidentes con ciclistas, muchos en Blas Parera que es utilizada como vía rápida de circulación también de vehículos de gran porte. También preocupa la gran cantidad de accidentes en la zona céntrica, en calles San Jerónimo y 9 de Julio, donde la velocidad de circulación es menor y sin embargo se generan colisiones. Otro dato que apuntan es la ocurrencia de accidentes con carros tirados por caballos.
Sobre la Fuente de la Cordialidad tienen su propio diagnóstico: los choques se producen cuando los vehículos cruzan la ruta y porque no miden la velocidad (siempre alta) de quienes ingresan a la ciudad.
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