EL 38% DE LOS MENORES PRESOS ASEGURA QUE SE DROGA
El 38% de los adolescentes privados de libertad afirmó consumir alguna sustancia dentro de los institutos y comisarías en los que estaban alojados, según el último informe de la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) sobre la situación de los menores detenidos en Rosario. Todos admitieron fumar marihuana, la mitad dijo tomar pastillas y un siete por ciento cocaína. Por otro lado, la mitad se inició en estos hábitos cuando tenía entre 12 y 14 años.
Los datos forman parte del duro estudio que hace 10 días dio a conocer el organismo de derechos humanos sobre las condiciones de internación de los pibes en conflicto con la ley penal, que en la ciudad oscilan entre 80 y 100. El trabajo se realizó durante 2004 y consistió en entrevistas a chicos recluidos en las comisarías 11ª, 21ª y 6ª, desalojadas en el último año por distintas circunstancias, en el Centro de Alojamiento Transitorio (CAT) y en el Instituto de Rehabilitación del Adolescente (Irar), de Saavedra y Cullen.
ENTREVISTA
Lilian Echegoy, de la CTC, explicó que los encuestados –unos 80 chicos– se mostraban remisos a reconocer que consumían drogas dentro de los lugares de detención (la misma actitud se detectó oportunamente en el caso de los mayores). Por lo tanto, se presume que el fenómeno es más generalizado y se inserta en el grave cuadro de los privados de libertad con problemas de adicción, independientemente de su edad, para quienes no hay tratamientos efectivos ni atención especializada.
A pesar de lo espinoso del tema, un 38% de los chicos rosarinos refirió que ingería alguna sustancia. Todos fuman marihuana y el 55% toma pastillas (psicofármacos). Además, el 7% de los pibes entre rejas apela a la cocaína.
El cuestionario de la Coordinadora no indagaba sobre los modos de ingreso de la droga a los penales, pero sí sobre la situación de consumo en la calle. Allí, el 95% de los jóvenes menores de 18 años tiene relación con las drogas. La mayoría usa marihuana (94%) y pastillas (82%), luego cocaína (7 de cada 10) y pegamento (6 de cada 10). “Los chicos que comienzan a muy temprana edad lo hacen con el pegamento, que por eso está connotado entre los adolescentes como droga para niños”, aclaró Echegoy, recordando la ausencia de políticas públicas para aquellos con problemas de adicción.
NIÑOS Y DROGA
El ítem sobre edad de inicio es representativo de la infantilización del consumo: un 19% empezó entre los 9 y los 11 años, el 52% entre los 12 y los 14 y un 29% entre los 15 y los 16. Pero hay casos de nenes que comenzaron a ingerir sustancias a los siete años, según ellos mismos dijeron.
Esto está muy relacionado con la ingesta de alcohol, ya generalizada, pero que no se ubica en el imaginario social como “droga” por ser legal y de venta libre. Sin embargo, el 92% de los chicos detenidos consumen en gran cantidad cerveza, vino y bebidas blancas cuando están libres. Esto sucede todos los días o los fines de semana, explicó Echegoy.
“Lo hacen desde edades muy tempranas, por eso observamos que el consumo de alcohol está asociado al de drogas ilegales en el 90% de los casos, según nuestro relevamiento en los penales donde viven los menores”, remató la dirigente.
En conclusión, el estudio revela cómo las adicciones atraviesan la vida de los niños más allá de que estén en libertad o en situación de encierro. Y cómo el estar tutelados por la Justicia de Menores tampoco soluciona la problemática.
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