EL 40% DE LAS LICENCIAS OTORGADAS A LOS DOCENTES SE DEBE A PROBLEMAS PSIQUIÁTRICOS
Si las enfermedades brindan señales sobre el futuro de quienes las padecen, la educación en el país está en peligro. En la nostalgia no tan antigua de muchos docentes deben estar grabadas las viejas afecciones que justificaban un pedido de licencia, tras años de enseñar frente a las aulas. Esas que hoy se transformaron en un malestar menor ante los trastornos psicológicos que presentan.
La situación es crítica. Mientras hace menos de una década la mayoría de las licencias eran solicitadas por trastornos en las cuerdas vocales o en la zona lumbar, en la actualidad, el primer puesto, con más del 40% de las entregadas en el país, se debe a desequilibrios psiquiátricos según un relevamiento realizado por perfil.com en 20 distritos del país.
Las causas y consecuencias son sombrías. El año pasado, Emilio Tenti Fanfani, investigador del CONICET, publicó un estudio en el que, en base a una encuesta a nivel nacional, reveló que el 47,5% de los maestros quiere dejar las aulas.
Jorge Stolbizer, titular de la Dirección de Medicina del Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires, confió a Perfil.com que el denominador común entre los solicitantes de este tipo de licencias reúne a docentes de “más de 40 años, que están a cargo de grados y, principalmente, en escuelas periféricas”. Los números confirman que, durante 2005, de 2.850 otorgadas a docentes porteños, más de 1.100 fueron psiquiátricas.
De Ushuaia a la Quiaca. En materia de licencias psiquiátricas, los porteños no llevan la delantera. El índice más alto lo tiene Catamarca, con el 80%, aunque hay otras regiones que le pisan la cola.
El año pasado, en la provincia de Santa Fe, la entrega de estas licencias superó el 36%; en Neuquén, trepó hasta el 40; en Misiones, el 43, y en San Juan llegó al 60%.
En Formosa y Chaco, que registraban un promedio del 70%, la situación mejoró con la unificación del salario inicial otorgado por el Ministerio de Educación de la Nación. Con un poco más de dinero en el bolsillo, los maestros al menos se quitaron de encima otro de los problema causantes de estrés y la estadística bajó algunos puntos (40%).
Pero si de dinero se trata, la situación es también preocupante. Según datos de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), de los más de 800.000 docentes que componen el padrón nacional, casi la mitad está bajo la línea de pobreza. De la cual, el 84% son mujeres que sostienen sus hogares.
Burn Out. En la ciudad de Córdoba, los docentes parecen estar en llamas. “Según un estudio que realizamos el año pasado, el 20% de los maestros sufre el síndrome del quemado o burn-out y, sin embargo, continúa frente al grado”, se sinceró Carlos De Mori, director del Centro de Salud de la Unión de Educadores de la Provincia (UEPC).
La patología, que suele darse entre los cirujanos o profesionales expuestos a altos grados de tensión, implica la pérdida de recursos emocionales para enfrentar el trabajo. Son más de 5.000 los maestros cordobeses que temen pararse ante un aula.
La psicóloga laboral Deolidia Martínez, investigadora del Instituto de Investigaciones Pedagógicas Marina Vilte, de la CTERA, afirmó que las estadísticas son mayores porque “los problemas psiquiátricos ocasionan menos registros ya que los maestros (aun en condiciones de extrema tensión) siguen dictando clases”.
“Nuestra historia formó un docente aguantador que se enferma pero sigue trabajando y que acude a las licencias cuando ya no puede más. Además, es estimulado con el presentismo. En Santa Cruz, por ejemplo, el premio por asistencia alcanza al 50% del salario”, subrayó Martínez.
El dominio del alumno. Susana Fernández, maestra en la ciudad de Córdoba, con 17 años en la docencia, asegura que nunca vivió un nivel de “violencia, desintegración familiar y repudio a la educación” como el actual.
“Tenemos la responsabilidad de ser médicos, psicólogos, psicopedagogos, asistentes sociales, servicio de limpieza, pintores de obra, secretarias –enumera–. Además, quizás recibimos alguna que otra cachetada de algún padre enojado o el insulto de los mismos chicos”, se queja.
Para los especialistas, la situación es alarmante. Martínez afirma que la licencia psiquiátrica “es prácticamente una humillación” porque se transforma en un estigma relacionado con la locura y deja lugar al dominio del alumno por sobre la autoridad docente.
EN SANTA FE
Por su parte, Oscar Loseco, Secretario Adjunto de Amsafe La Capital dijo en declaraciones a El Ombligo del Día -LT10- que “decir que el 30 o 40% de problemas psiquiátricos o de pedidos de licencia por parte de los docentes es hablar de un problema muy serio, porque estos los niveles 20 o 30 años atrás no existían”.
En ese mismo sentido, Loseco aseguró que la tarea docente se ha degrado tiene que ver con una problemática concreta que tienen los docentes en las aulas. “Trabajamos en las peores condiciones y con una falta de valoración social de la tarea del maestro”, aseguró.
Más adelante, el gremialista indicó que tres de cada diez maestros trabajan en las peores condiciones dentro del aula.
“Ahora el gobierno vuelve a hablar del ausentismo porque hay que dialogar sobre los salarios y siempre pasa lo mismo, el trabajador pide los días mínimos de licencia, porque hay una consciencia profunda de lo que significa su trabajo”, enfatizó al culminar.
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