EL 65% DE LOS INFRACTORES DE TRÁNSITO EN SANTA FE SON DE OTRAS PROVINCIAS
Del análisis de las estadísticas sobre el control de velocidad con radares en las rutas, en la provincia de Santa Fe surgen datos que resultan interesantes, como la procedencia de los infractores. Del total de los transgresores el 65% provienen de otras provincias, lo que equivale a más de 87 mil infracciones por año cometidas por no residentes santafesinos.
Según los especialistas de todo el mundo cuanto más rápido avanza un vehículo mayor será el daño que sufrirán su conductor, los acompañantes, el coche y los ocasionales transeúntes, al producirse un impacto. Por esa razón consideran que el uso de cinemómetros sin duda ayuda a salvar vidas.
En ese contexto, no parece ser una solución muy beneficiosa la suspensión de los controles, la disminución de las penas o las críticas a las comunas y municipios que las efectúan, donde la correcta aplicación y el buen uso de estos instrumentos son una cuestión aparte.
El sistema de radares dio buenos resultados en las localidades donde se aplicó, dado que los promedios de circulación se redujeron al igual que el índice de los accidentes.
Tomando los registros de las infracciones capturadas y emitidas por las comunas de Pujato, Ricardone, Sanford, Hughes y Timbúes y las municipalidades de Firmat y Venado Tuerto sobre 58.733 infractores anuales el 34,4% son habitantes de Santa Fe, unos 20.220. El resto -65,6%- son vehículos de otras provincias que atraviesan Santa Fe, es decir 38.513 infractores.
El total de 58.733 transgresores produce 158.430 infracciones por año en las rutas santafesinas controladas, ello es así porque los 20.220 conductores provinciales que violan las normas de tránsito producen 70.444 infracciones al año, con un promedio de 3,5 cada uno. Los 38.513 de otras provincias producen 87.986 faltas en Santa Fe por año, a razón de 2,8 cada uno.
Disminución de accidentes
Desde 1996 hasta 2003, la evolución de las víctimas fatales por accidentes -según datos de la Policía Federal, provincial y de municipios recopilados por la organización de seguridad vial Luchemos por la Vida- muestra una disminución que alcanza al 46% en la Capital Federal, el 14% en Santa Fe y el 13% en el resto del país.
El notable descenso de muertes en la ciudad de Buenos Aires -que se acentúa a partir del 2000- es consecuencia directa de la aplicación de los controles con multas fotográficas y una rigurosa aplicación de las penas, como lo demuestran las cifras: en 1996 fallecieron 405 personas en accidentes de tránsito y en 2003 sólo 219.
Como contrapartida, en Santa Fe -si bien se verificaron menos víctimas fatales- se detectó en 2001 que hubo una interrupción en la disminución de pérdidas humanas porque el reclamo de algunos infractores provocó los pedidos de suspensión de los controles, dando origen a la ley 12.217 que hoy se pretende reglamentar.
Si se comparan los cerca de 20 mil infractores locales y los casi 39 mil de otras provincias, cometiendo unas 70 mil y 88 mil infracciones por año, respectivamente, con los potenciales usuarios que en forma de peatones, ciclistas y conductores -o sea el total de los habitantes de la provincia- vemos que un 98% está expuesto a las acciones de un dos por ciento: los conductores que no respetan las velocidades máximas.
Reclamos recepcionados
Además, si también se compara la cantidad de quejas recepcionadas por la Defensoría del Pueblo y la Subsecretaría de Transporte -unas 3.000 por año, según sus dichos- éstas alcanzan a no más del cinco por ciento sobre el total de infracciones y un 0,1% del total de usuarios de las rutas.
En rigor, el 66% de las faltas son cometidas por conductores de otras provincias y de la Capital Federal -de esta última son la mayoría, donde sí respetan las reglas.
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