EL 75% DE HOMICIDIOS CON ARMAS DE FUEGO NO SON POR ROBO
“Un compañerito la molestaba. Mi hija dijo que lo iba a matar. No pensé que estaba hablando en serio”, es sólo una de las reflexiones que encabeza los folletos de la campaña nacional “Tenés un arma, tenés un problema”, lanzada ayer en Rosario. Otras frases tan fuertes como esa (“Yo creía que era un ladrón, mi hijo creía que era una broma”), apuntan a que la población tome conciencia sobre los riesgos que implica tener un arma de fuego en el hogar. En la presentación de la campaña, que presidió el gobernador Jorge Obeid, el secretario de Política Criminal de la Nación, Alejandro Sloker, recordó que “en los próximos 100 minutos va a morir una persona en Argentina” por un disparo y que fueron 3.752 las víctimas mortales de 2004 por esa causa, casi las mismas que en accidentes de tránsito. Sloker también reveló un hecho estremecedor: de cada diez homicidios con arma de fuego, más de siete no se dan en situación de robo, sino de “conflicto interpersonal próximo o intrafamiliar”. Potenciada, claro está, por la tenencia de un arma.
Todos los impulsores de la campaña -el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, universidades y organizaciones no gubernamentales (ONGs)- se encargaron de dejar en claro que se trata sólo de un primer paso antes de encarar otras acciones para concientizar a la población sobre los peligros de tener armas en el hogar.
“Tener un arma en tu casa no te protege de la violencia. La genera. Provoca riesgos, accidentes y muertes”, rezan todos los folletos que, en primera instancia, se repartirán en los peajes de rutas. “El 75 por ciento de los asesinatos no se comete durante un robo. Pensalo”, insisten los desplegables.
Con otros mensajes semejantes, como “en Argentina cada dos horas muere una persona víctima de un arma de fuego”, la campaña busca “sensibilizar, sin satanizar” ni crear maniqueísmos “entre malos y buenos”, afirmó Sloker.
De todos modos, funcionarios, expertos en política criminal e integrantes de las ONGs concuerdan en que la campaña llegará básicamente a los sectores sociales medios, pero costará mucho más que impacte entre la población más humilde, justamente la más expuesta a conflictos que se dirimen con armas de fuego y, en cierta medida, la que tiene mayor acceso al mercado negro del rubro.
Aun así, el coordinador del Centro de Estudios de Seguridad y Política Criminal, Darío Kosovsky, confió en que si el tema se instala en la opinión pública y las capas sociales medias, con alto “poder de resignificación de la realidad”, pueda cambiar la valoración sobre tener un arma en la casa. De todos modos, admitió que quienes “más sufren el impacto de las armas de fuego son los sectores pobres”. Una confirmación de que la campaña “Tenés un arma, tenés un problema”, sólo tendrá éxito si “constituye el puntapié inicial de una verdadera política de Estado que encare acciones más profundas y sistemáticas”.
Arriba de la heladera
También el concejal Carlos Comi, que mientras estuvo al frente de la asociación civil La Comuna integró la Red Argentina para el Desarme, admitió que es arduo el camino hacia adelante para erradicar la creciente costumbre de adquirir -legal o ilegalmente- un arma y “ponerla arriba de la heladera”, convencidos de que eso representa una “solución a la inseguridad”.
“Esa decisión no soluciona las cosas, las empeora: primero, porque son mínimas las posibilidades de usarla como defensa ante un hecho delictivo. Y segundo, porque es interminable la cantidad de accidentes que se producen o las reyertas familiares que terminan con un herido o un muerto por tener un arma a disposición”, sostuvo Comi.
Representando a la provincia, el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, dio la “bienvenida” a la campaña y prometió los esfuerzos de la gestión de Obeid para lograr “un cambio de paradigmas culturales” en torno a la posesión de armas. Rosúa también recordó que la provincia ya encaró el programa Desarmemos a Santa Fe, por el cual, en lo que va de 2006 -afirmó- ya se secuestraron 190 armas.
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