"EL ABUSO SEXUAL INFANTIL NO ES UN SECRETO, ES UN DELITO"
“El abuso sexual infantil no es un secreto, es un delito”. Esta consigna se puede leer en afiches pegados el último fin de semana en la vía pública, ya que el sábado fue el Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil.
Los carteles son parte de la campaña que lleva adelante la Secretaría de Promoción Social municipal para ampliar los marcos de concientización sobre esa problemática atravesada por tabúes, mitos y silencios. Sucede que, como advierte la coordinadora del Área de la Niñez, Patricia Giuricich, en la mayoría de los casos quien abusa de un niño o niña es una persona conocida, del entorno o de la familia. “Las creencias que más circulan sostienen que el abusador es un extraño a la casa, es el hombre de la bolsa escondido detrás de un árbol, pero en realidad eso es lo menos frecuente. En más del 80 por ciento de los casos que se denuncian el abusador pertenece al grupo conviviente”, afirma la funcionaria.
El abuso sexual se define como toda actividad de ese orden que una persona adulta impone, ya sea con engaños, chantaje o fuerza, a alguien que no tiene la madurez mental o física para entender de lo que se trata. Es cometido por quien puede ejercer un dominio sobre otra persona, ya sea porque tiene más fuerza, jerarquía o está en una situación que le da poder. “Equivocaríamos el rumbo si reducimos el problema a una cuestión sexual. En realidad lo que ocurre es una cuestión de poder, de someter al otro en una situación de total asimetría porque hay una gran desproporción entre el abusador y la víctima”, sostiene Giuricich.
Actualmente, el Área de la Niñez trabaja en 32 situaciones denunciadas. Para detectarlas, la palabra del niño o niña, o los signos de advertencia que pudo construir, fueron fundamentales. “Muchas veces, se piensa que los niños fantasean y mienten acerca de que son abusados. Sin embargo, en todos los casos en los que se ha podido denunciar o conocer, absolutamente en todas las situaciones, los niños dicen como pueden la verdad”, subraya Giuricich. “El psiquismo de un niño no tiene la posibilidad de fantasear acerca de comportamientos propios de la sexualidad adulta; si lo dice, es porque le pasa. Y el niño o niña lo dice como puede: con dibujos o con síntomas por ejemplo. Por eso es importante ir develando estas cuestiones para que podamos estar advertidos para accionar”, agrega. Y en tren de desmitificar lugares comunes –tan confortables, dice– Giuricich insiste en que las situaciones de abuso no se dan sólo dentro de un grupo social sino que suceden “en familias de todas las clases sociales, tanto en grupos con alta escolaridad como entre analfabetos”.
Según la funcionaria, la mayoría de las abusadas, son niñas o adolescentes “El abuso sexual está tipificado como delito dentro del Código Procesal Penal. Esto significa que a una situación de abuso se le da el mismo tratamiento que a una situación de robo. En consecuencia, a veces pasa que las niñas, y si son adolescentes más todavía, son revictimizadas en los circuitos donde se las debería proteger”, dice Giuricich. Sin embargo, existen iniciativas para revertir esta situación. En ese sentido, la Legislatura provincial dio media sanción por unanimidad al proyecto de la diputada socialista Lucrecia Aranda, que contempla la actuación de un equipo interdisciplinario en las causas por maltrato y abuso sexual infantil. (ver recuadro). En el ámbito municipal, mediante la ordenanza 7125/00 se creó el Programa para la Prevención y Detección Temprana del Abuso Sexual y Maltrato Infantil. Además, la ordenanza 7781/04 instituye noviembre como El mes de la Niña y el Niño y propone espacios de articulación entre el municipio y organismos de la sociedad civil.
“Es un camino que hay que ir recorriendo para llegar a construir una sociedad protectora, que resguarde a los niños y que no sea abusiva en sus modos de vincularse”, reflexiona Giuricich. De ese tránsito, desmontar el pacto de silencio que se teje alrededor del abuso infantil al reducirlo a una cuestión privada, valorizar al niño o niña como un sujeto autónomo, dar lugar a su palabra y construir un marco legal que proteja a la persona en vez de victimizarla son algunos de los desafíos de las instituciones estatales.
UNA LEY QUE PROTEJA A CHICOS Y CHICAS
La Cámara baja provincial dio media sanción al proyecto de ley presentado por la diputada Lucrecia Aranda (PS), que contempla una reforma al Código Procesal Penal santafesino en cuanto al tratamiento de los casos de maltrato y abuso infantil. Uno de los objetivos principales de este proyecto es evitar los careos y lograr que cada caso sea seguido por un equipo interdisciplinario de profesionales. En diálogo con la Red Informativa de Mujeres de Argentina (Rima), la diputada apuntó algunos hechos sobresalientes del proyecto: “El juez que interviene en la causa debe conformar el equipo interdisciplinario, que hace una primera intervención y un primer informe de toda la situación. En función de eso, el juez puede decidir participar o no como oyente en la entrevista. Se plantea, al igual que en el Código Procesal Penal de la Nación, la posibilidad de que la entrevista sea seguida, a través de una cámara Gessel, por el juez y por algún otro auxiliar de Justicia”.
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