EL ACCESO AL SAYAGO ES INTRANSITABLE
En la ciudad son muchas las calles de tierra que se tornan intransitables cada vez que llueve. Pero lo que ocurre en French, unos metros al este de la avenida Blas Parera al 8200, es -cuanto menos- símbolo de desidia.
Frente a esa arteria está emplazado el hospital provincial Dr. Gumersindo Sayago. Desde hace 10 años, vecinos, pacientes, directivos y empleados vienen reclamando a las autoridades municipales una solución al grave problema que se les presenta cada vez que llueve, cuando “se inunda y se convierte en un lodazal”, dificultando el acceso al establecimiento, aun varios días después de producidas las precipitaciones.
Andrea Mudrik, presidente del Consejo de Administración, advirtió que “somos un hospital y es indispensable que la gente pueda tener acceso, dado que cuando llegan acá es porque su problema no pudo ser solucionado en el dispensario que se encarga de la atención primaria de la salud. Es decir, están enfermos, vienen para internarse o en busca de los especialistas”.
La circulación de las ambulancias también encuentra limitaciones. A pesar de que es un hospital de baja complejidad -no dispone de terapia ni coronaria-, algunos pacientes tienen que ser derivados con urgencia a centros médicos de mayor complejidad.
El reclamo no es nuevo. Hay antecedentes que datan de hace casi 10 años e, incluso, se han juntado firmas para exigir una solución. En respuesta a los reclamos, en el año 1996, el Concejo Municipal sancionó una resolución (Nº 6613), la cual dispone, en los artículos 5to., 6to. y 7mo., la realización de trabajos de riego asfáltico y/o ejecución de obras de pavimento; de veredas reglamentarias, e iluminación en calle French, desde Blas Parera hasta Arenales. “Todavía estamos esperando que se lleven a cabo estos trabajos”, aseguró Mudrik.
Polvillo nocivo
Las dificultades de las personas que deben acudir a ese centro de salud del norte de la ciudad son múltiples, ya que sólo cuenta con una angosta vereda de cemento e, indefectiblemente, al cruce lo deben hacer por la laguna que se forma.
“Los días de lluvias también necesitamos venir al hospital, a veces más que en un buen día, y no puede ser que no podamos entrar si no es mojados y embarrados”, aseguró una paciente.
En notas enviadas desde el establecimiento al municipio en el año 2001 se advertía de los problemas sanitarios que esta situación provoca: “Al cabo de unos días de haber pasado la lluvia queda el agua estancada y se forma barro en la puerta de acceso. Con el ir y venir de la gente, el lodo o la tierra seca se desparraman en el hall, pasillos y consultorios, lo cual genera un polvillo nocivo para la salud de los enfermos que, en su mayoría, son pacientes crónicos”.
Tal como directivos anteriores, las actuales autoridades del hospital se mostraron preocupadas por el estado que presenta el acceso al nosocomio, en especial, por las “innumerables gestiones efectuadas ante la Municipalidad para lograr soluciones”.
Mientras éstas se dilatan, las condiciones de acceso seguirán siendo pésimas, y los empleados deberán continuar colocando escombros en los pozos para facilitar el ingreso y egreso de las ambulancias.
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