EL AEROPUERTO ROSARINO PUSO A PRUEBA SU PLAN DE EMERGENCIA
La sirena sacudió la habitual tranquilidad del aeropuerto de Fisherton. Una aeronave con 12 personas a bordo se declaró en emergencia y minutos más tarde comenzó a incendiarse a metros de una de las cabeceras de la pista de aterrizaje.
La situación formó parte del simulacro de accidente de aviación que se realizó ayer en la aeroestación local y que permitió a los múltiples actores que trabajan en ese ámbito realizar un relevamiento de las vías de acceso, tiempos de respuesta, funcionamiento de los sistemas de comunicaciones y coordinación de los distintos organismos que entran en acción ante una emergencia. La semana próxima, todos los involucrados analizarán en detalle el resultado de la práctica.
Los desprevenidos que ayer no se habían enterado de que en Fisherton se realizaría un simulacro, sin dudas se sorprendieron. Ambulancias a gran velocidad por la avenida Jorge Newbery, unidades de emergencias haciendo sonar sus sirenas por la ruta 9 con destino al aeropuerto e inspectores cortando el tránsito en sectores clave, se apoderaron a media mañana de la zona que rodea a la terminal aérea.
Allí, a metros de la cabecera de pista, una aeronave comenzó a incendiarse. Bastó un par de minutos para que apareciera en escena una autobomba de los bomberos de la Fuerza Aérea que está destinada en el aeropuerto. Instantes después se sumó otra, al tiempo que el operativo de emergencia comenzó a desplegarse.
Un centenar de integrantes de esa fuerza, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Defensa Civil de Rosario, la Central de Emergencias de Funes, la Dirección Provincial de Accidentología y Emergencia Sanitaria (Dipaes), el Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (Sies), la Unidad Regional II de Policía y agentes de la Guardia Urbana Municipal formó parte del simulacro y se dedicó a tareas específicamente coordinadas con anterioridad.
Es más, uno de los objetivos del simulacro fue aceitar la coordinación de esas tareas de modo que, ante cualquier eventualidad, la ciudad pueda dar una rápida respuesta en la emergencia.
“La actividad forma parte de lo que exige la Organización de Aviación Civil Internacional (Oaci) y permite evaluar el tiempo de respuesta ante una emergencia”, explicó el jefe del aeropuerto, mayor Carlos Chanda, al tiempo que monitoreaba todo el operativo desde un handy en pleno teatro de operaciones. Es que en el propio aeropuerto se constituyó un área a la que se fue trasladando a los heridos para una primera evaluación, y desde allí se los derivó -según el grado de sus lesiones- a los distintos hospitales de la región. En esos lugares los médicos estuvieron en alerta para esperar a los pacientes.
La próxima semana, los responsables de los organismos que intervinieron mantendrán una reunión en la que evaluarán los resultados y pulirán los aspectos en los que se detecten fallas.
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