El águila es bandera
Venís conduciendo por un camino de cornisa. Hace siete días que una nube se ha posado sobre tu cabeza y no te deja ver el cielo. Estás regresando de un pueblo que se prepara como se preparan los pueblos para saludar a la bandera. El lugar ha sido elegido por el gobierno de Catamarca como sede de los festejos por el 20 de junio. Una 4×4 intrépida dobla en sentido contrario al tuyo.
Pensás que en la ruta estarías solo. Pero parece que no. Recordás cómo el pueblo aprontaba a sus hijos con delantales blancos para saludar al gobernador que iba a venir como la bandera, a estar con todos un día. Otra 4×4 zumba por un recodo y se pierde con sus luces rumbo al lugar donde hace un rato estaban los preparativos.
Recordás cómo los hombres mayores, ya curtidos, sacaban sus trajes mejores para recibir a la caravana oficial. Cómo la directora del colegio habrá reprendido a sus maestras varias veces para que todo esté como tiene que estar. Cómo varias calles del pueblo que acabás de dejar fueron decoradas con triángulos de guirnaldas en celeste y blanco. Estás por sentir ganas de haberte quedado allí, justo cuando otra 4×4 de vidrios polarizados encandila la niebla con sus focos poderosos.
Seguís el camino. Te volvés hacia un titular del diario de la mañana anterior, ese que te prestaron allí en el pueblo, se quejaba por el aumento de mil pesos que habían votado los legisladores para ellos mismos. Te aparece la cara del diputado que se ve en la foto, casi con desdén, levantando su mano en aprobación mientras habla por su teléfono celular. Por poco te distraés con esa imagen pero no podés dormirte en la ruta porque otra 4×4 viene a alta velocidad, ésta sin luces encendidas.
Te enternecen los pibes que viste caminando con su pilcha mejor hacia el acto y suponés que la mamá de quien fue electo abanderado y se paseará con la celeste y blanco en alto por el pueblo ante las autoridades, debe estar orgullosa. Creés verte vos mismo allí, cuando niño, en un acto con el gobernador. Pronto tu pensamiento se ve apartado de la escena por un viento que te despeina. Es otra 4×4 que va rumbo al pueblo elegido para los actos oficiales.
Sentís que la emoción embargará a todos cuando se jure la bandera. Será el gobernador el que les tome juramento a los pibes de cuarto grado. Diez añitos, pobrecitos, ni saben quién es el gobernador. Pero es el gobernador, que joder. Uy… viene otra 4×4 y parece que nos va a chocar. Bien, bien por el conductor. Nos ha esquivado en una curva cerrada y no fue más que un susto.
No será cosa de morir aplastados por una 4×4 (ahí viene otra, pará). Decía, no será cuestión, justo en el día de la bandera, con ese acto oficial tan lindo, tan puebleril que nos vamos a perder. Ya estamos llegando a Catamarca. La bajada del cerro, que parecía interminable, ha concluido, aún cuando el gris no se ha ido del cielo.
Es el día de la bandera argentina, creada por un patriota que estudió en Sucre y se inspiró en los colores borbones, que en México con Diego y en Los Andes con San Martín tremoló triunfal y llena de orgullo y bizarría llevó Galtieri a Malvinas y a San Lorenzo se dirigió inmortal, que cuando triste la patria esclavizada con valor Menem la privatizó y ella nunca su vínculo le rompió.
Es el día de ella, pobrecita, que será izada por el gobernador de Catamarca, el de la cuarta provincia más pobre a pesar de que explota 21 minerales, el de la comitiva numerosa que lo acompañaba en las 4×4 que esquivamos en el camino, el que fue puesto por los Castillo, que son dueños de buena parte de las zonas aledañas donde los pibitos van a jurarle con gloria morir.
Otras veces les hicieron homenajes Menem y Alfonsín, Duhalde y De la Rúa, Videla y Viola, Cavallo y Macri, Saadi y Rodríguez Saa, Manzano y Nosiglia, Rico y Seineldín, Lita de Lázzari y Tinelli, María Julia y Adelina, Hadad y Monetta, Scioli y Rattín, Triaca y Barrionuevo, Reutemann y Maguid.
En otras tantas partes la andarán homenajeando los continuadores de esta inmundicia, los hijos del culo que, en otras 4×4 seguirán mirando cómo se empobrecen los chicos que una y otra vez jurarán resignación ante ellos cada 20 de junio. Como diría Charly, “si ellos son la patria, yo soy extranjero”.
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