EL AÑO NUEVO AYMARA, OPACADO POR LA CRISIS BOLIVIANA
Apenas decenas de turistas extranjeros concurrieron hoy a la celebración del año nuevo aymara en el altiplano boliviano como consecuencia de los temores desatados por la inestabilidad política y social del país, informaron funcionarios y operadores de viajes.
La ceremonia principal del inicio del año 5513 de la cultura aymara se realizó en torno a las ruinas de Tiwanaku, a 4000 metros sobre el nivel del mar y a 70 kilómetros al oeste de La Paz, donde los operadores turísticos atendieron a menos de un centenar de extranjeros, en vez de los miles esperados.
“Teníamos grandes expectativas para 2005, ya que en los tres primeros meses los operadores (turísticos) habían doblado su demanda de extranjeros en comparación con el 2004”, dijo a la prensa la viceministra de turismo, Ximena Alvarez.
“Es una ironía, pero las mismas comunidades circundantes al lago Titicaca que hace unas semanas bloqueaban (las rutas) serán afectadas económicamente por las piedras que pusieron”, agregó.
La tradicional celebración en las ruinas de Tiwanaku había atraído a unos 10.000 turistas extranjeros en 2003 pero ya sufrió un golpe el año pasado, cuando otra ola de conflictos sociales redujo a 4000 el número de visitantes de otros países, según un informe del municipio del lugar.
El diario La Razón informó que Tiwanaku se preparó inicialmente para recibir este año nuevo a unos 10.000 visitantes extranjeros, cifra rebajada luego a 4000, a causa de la inestabilidad nacional.
Finalmente, sólo unas decenas de turistas llegaron a Tiwanaku.
La presidenta de la Asociación de Operadores de Turismo Receptivo, Lourdes de Mukled, dijo que sólo tres de sus 36 empresas afiliadas en La Paz habían ofrecido servicios para el año nuevo aymara en Tiwanaku.
“La mayoría fueron turistas nacionales, los extranjeros decidieron no venir (…) además de los daños económicos la imagen del país fue afectada durante la crisis”, señaló.
El año nuevo aymara, coincidente con el solsticio de invierno en el hemisferio sur y que también marca el inicio del año agrícola en el altiplano, fue celebrado en la madrugada de hoy en Tiwanaku con ceremonias presididas por sacerdotes aymaras en las que se hicieron ofrendas al dios sol y a la madre tierra (Pachamama).
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