EL ÁREA DE SEGURIDAD VUELVE AL ÁMBITO DE LA CASA ROSADA
El presidente Néstor Kirchner resolvió anoche pasar la Secretaría de Seguridad, que hasta ayer dependía del Ministerio de Justicia, a la órbita del Ministerio del Interior. Es una nueva señal política, en el marco de la estrategia que se está armando para enfrentar la inseguridad y, sobre todo, la seguidilla de secuestros extorsivos.
La novedad fue informada a las 21.30 por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, acompañado por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y el secretario de Seguridad, Alberto Iribarne. Se explicó que mediante el decreto 1066, de necesidad y urgencia, se había realizado la primera modificación del esquema oficial.
Si bien desde la Casa Rosada se intenta relativizar el tema, resulta evidente que este y otros pasos son parte de una estrategia para evitar el desgaste de la imagen del Gobierno en el tema de la seguridad.
El último episodio lo constituyó la carta fuertemente crítica de Susana Garnil, cuyo hijo estuvo secuestrado durante veinte días. Hubo respuestas de funcionarios y el Presidente dio luego varias señales de involucrarse directamente en la búsqueda de un nuevo plan para hacer frente a los secuestros extorsivos.
El jueves, Kirchner se reunió con los jefes de la Policía Federal, la Gendarmería y la Prefectura, junto a Iribarne y el jefe de Gabinete. Trascendió después que se avanzará con una mayor participación de las fuerzas de seguridad en la Provincia, y especialmente en el Gran Buenos Aires, y que se pondrá mayor énfasis en la coordinación con la Policía bonaerense, en materia operativa y de inteligencia.
El mismo jueves y en alusión a los últimos secuestros y a las críticas recibidas, Kirchner dijo en un acto: “Queremos trabajar para la vida y trabajar para la vida es devolver la posibilidad de tener un futuro”.
Y anoche, luego de dos largas reuniones en los despachos del jefe de Gabinete y del Presidente, alumbró el decreto que de hecho traslada a la propia Casa Rosada la responsabilidad sobre lo que ocurra en materia de seguridad en todo el país.
El jefe de Gabinete se reunió primero con el ministro del Interior y el secretario de Seguridad. Después se sumaron a ese encuentro el procurador general de la Nación, Esteban Righi, y el número 2 de la SIDE, el “pingüino” Francisco Larcher. Pasadas las 20, todos —más el jefe de la Policía Federal, Néstor Valleca; el de Prefectura, Carlos Fernández, y el subdirector de Gendarmería, Gerardo Chamount— iniciaron una reunión ampliada en el despacho del Presidente.
Unos minutos antes, el secretario Legal y Técnico, Carlos Zanini, le había dejado el decreto ya redactado a Kirchner.
En la conferencia de prensa posterior, el único que habló fue el jefe de Gabinete. Fue breve y se limitó a informar el regreso de Seguridad a Interior. “El Ministerio del Interior recupera una competencia propia”, dijo. Y enseguida puntualizó que la seguridad es “responsabilidad de las provincias”, aunque aclaró que el Gobierno busca dar garantías en este terreno y por eso “está trabajando en combatir la inseguridad en el Gran Buenos Aires”.
El contexto en que se produce esta decisión también incluye la marcha convocada para el próximo jueves por Juan Carlos Blumberg. Como resultado de la primera y masiva marcha de Blumberg surgió, en parte, el plan de seguridad del ex ministro Gustavo Beliz, algunos de cuyos proyectos ya fueron convertidos en ley por el Congreso.
La vuelta de Seguridad al Ministerio del Interior (casi siempre funcionó allí, salvo en el último tramo de Carlos Menem y luego con Eduardo Duhalde) intenta dar una señal de cambio, que habrá que ver si alcanza.
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